Columnista - Ángel H. Romero Díaz

NO MÁS IMPUNIDAD

Ángel H. Romero Díaz

Juez Supremo. Presidente de la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema.

15 abr. 2017 00:00 am
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¿Hasta qué niveles de degradación moral tenemos que llegar como sociedad para reaccionar frente a casos de violación sexual? Ya no sólo es preocupante, sino que resulta alarmante lo que viene ocurriendo a tal punto que ahora las personas prefieren grabar en videos esos actos, antes que intervenir para que no ocurran. Lo difundido estos días en las redes, de un hecho delictivo en una discoteca de un distrito limeño, debe servirnos a todos para encender las alertas frente a este tipo de actos repudiables y colocarlos entre las prioridades de gestión pública para enfrentarlos desde todos los espacios posibles, incluyendo autoridades y ciudadanos sin responsabilidad pública, pero sí moral como personas que convivimos en una sociedad que suponemos civilizada.

Lo cruel es que el video registra voces de personas que prefirieron grabar la condenable escena antes de impedirla, cometiendo con ello el delito de omisión de asistencia a persona en peligro.

Debido a una cultura machista que aún subsiste en la sociedad, muchas personas, incluyendo mujeres, han terminado condenando la conducta de la joven violada, acusándola de provocadora y borracha, reforzando, con ello, la conducta del agresor, del sujeto que ha cometido el delito de violación. Hemos ingresado en espiral a una convivencia sin valores, degradante y maloliente como sociedad que busca salir del subdesarrollo. Todo esto resulta, francamente, detestable, condenable y reprobable para todos.

Como era de esperar, las autoridades tanto de la Policía Nacional como del Ministerio Público han reaccionado con prontitud, anunciando la necesaria investigación del caso, por ambas entidades. Vía Facebook la PNP dijo "se comunica a la ciudadanía que ante la propagación de un vídeo donde se aprecia a una mujer en estado de ebriedad siendo abusada sexualmente por un sujeto aún no identificado, estamos tomando todas las medidas en coordinación con nuestras unidades especializadas de investigación para ubicar y capturar a los responsable". No hay derecho para que actos de esta naturaleza queden impunes y sus responsables caminen por las calles como si nada hubiera pasado.

Los hechos de violación, lejos de bajar, han ido en aumento, lamentablemente, en el país como en el mundo, en estos últimos decenios. Hace pocos años, el Perú ocupaba el primer lugar entre los países de Latinoamérica con los más altos índices de denuncia por violación sexual. Y según los estudios de la Organización Mundial de la Salud, nuestro país ocupaba el tercer lugar en el mundo entre los países con mayor incidencia de mujeres víctimas de violencia sexual por parte de sus parejas, antecedido solamente por Etiopía y Bangladesh. De ahí que los casos de feminicidio hayan ido también en aumento, lo cual debe preocuparnos doblemente. La impunidad frente a estos hechos se acrecienta, hay que reconocerlo, frente a la pasividad de la propia sociedad y también debido a la ausencia de denuncias por parte de las afectadas, sea por temor a represalias o por pudor social a ser anatematizadas.

En cualquier caso, estos delitos deben ser firmemente enfrentados, no sólo con una rápida aplicación de justicia, sino con decisiones políticas al más alto nivel que consideren los actos de violación como prioritarios de ser atendidos y confrontados a través de todos los espacios públicos y privados que intervienen, de una u otra forma, para que ello ocurra. La indiferencia en estos casos, no puede seguir siendo caldo de cultivo para que estos delincuentes queden impunes en sus actos. Es necesario, por ello, que las alertas queden encendidas por bien de la sociedad.

 (*) Juez Supremo

ÁNGEL ROMERO DÍAZ (*)

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