El sacrificio de los APP – Animales Potencialmente Peligrosos es un tema controversial y sumamente tomado a la ligera ya que hasta la fecha no se le aplica la normativa respectiva pues está en juego la vida del animal que las autoridades muchas veces sin evaluación previa deciden por el sacrificio o eutanasia del animal materia de la causa.

Según lo investigado frente a casos donde un APP ataca a un humano o a un a animal, muchos municipios optan por el sacrificio o eutanasia de estos animales. Sin embargo, desde esta ventana esclarecemos que la ley de protección y bienestar animal, junto con su reglamento del Régimen Jurídico de Canes, indica que esa no es la solución puesto que un perro APP que ataca de esta manera, debe ser conducido a cuarentena por 30 días para evaluar su sociabilidad y poder evaluar la viabilidad que regrese a la sociedad, ya que muchas veces reaccionan ante un estimulo del humano. No es así de simple decidir matar a un animal, ya que primero requiere la evaluación veterinaria, cuarentena, adiestramiento y si se agotan estas instancias recién se puede decidir sobre la vida del animal.

Por otro lado, ante estos casos, la custodia del Centro Médico Municipal que está a cargo del APP y la carga de la prueba la tiene el Ministerio Público en coordinación con las autoridades municipales son quienes decidirán la vida de estos animales, quienes deben tener criterio de interpretación para actuar diligencias, YA QUE ES UNA VIDA LA QUE ESTÁ EN JUEGO, Y LA VIDA SE VALORA, CON MAYOR RAZÓN EN ESTA EPOCA DE PANDEMIA. El reglamento jurídico canino nos indica que hay que agotar la vía previa para llegar a tomar esta decisión, además de regular la crianza, tenencia o transferencia de estos canes, así como evaluar si los canes eran víctimas de organizaciones de gente inescrupulosa que los utilizan para peleas con la finalidad de obtener lucro, asimismo refiere al propietario del perro debe ser mayor de edad y estar apto psicológicamente para la tenencia de estos canes.

En caso de ataques el propietario debe cubrir los gastos totales de la recuperación o afectación de la víctima ya sea animal o humano -hospitalización, medicinas, cirugías sin perjuicio de la indemnización.

Todos merecemos el derecho a la vida, y si tenemos claro que existe la negligencia, impericia, sin embargo la vida animal es prioritaria y se debe agotar todas las vías para llegar a tomar la decisión de quitarle la vida a un animal.

Por lo expuesto, es menester la revisión del régimen jurídico canino y la ley de Protección y Bienestar Animal e interpretar las condiciones que ameriten las medidas que se vayan a tomar frente a los casos de ataques de APP; es menester respetar la vida animal y humana y a la vez ser solidarios y no actuar por impulso con ausencia y conocimiento.