Ántero Flores Aráoz

Ántero Flores Aráoz

POLÍTICA DE ESTADO

Acerca de Ántero Flores Aráoz:





Macondo

Seguramente habrá algunos despistados que crean que me transformé en crítico literario para analizar la obra de García Márquez.  Ni se lo sueñen, simplemente estoy tomando el nombre de la famosísima localidad ficticia colombiana Macondo, descrita con lujo de detalles por el más importante vate de nuestros tiempos, en que nos muestra sus incongruencias y contradicciones dentro de su estilo asentado en el realismo mágico.

Nuestro querido Perú viene superando a todo lo imaginable en Macondo, aunque su realismo de mágico no tiene nada, aunque sí bastante de trágico.

Estamos a poco tiempo de celebrar el “Bicentenario de la Independencia Nacional”, empero solo tenemos disposiciones enunciativas, buenos propósitos, logos imaginativos, pero de realismo nada.

Hemos tomado la decisión de ingresar al exclusivo club internacional de naciones desarrolladas, dejando atrás la muletilla de “país en vías de desarrollo”. Nos llenamos la boca de buenos propósitos, aunque con desconocimiento del Perú profundo, de la falta de comunicaciones e infraestructura de todo tipo, así como el retraso digital, a pesar de los esfuerzos de las empresas de telefonía y de la permanente expedición de dispositivos legales de Sunat que desconocen la penosa realidad de la informalidad y la no superada cultura del papel.

Necesitamos enfrentar la corrupción, pero no solo con discursos, ya que en la realidad todo sigue igual, aunque algo más sofisticado.  Se han detenido importantes obras públicas como consecuencia de las investigaciones del escándalo “Lava Jato”, en cuanto a sus ramificaciones en el Perú, sin distinguir claramente la imprescindible punición de la culminación de obras pendientes.

Se delegaron facultades legislativas al Ejecutivo, lamentablemente desperdiciadas con normas que ponen los pelos de punta al empresariado, que al fin de cuentas es el que genera puestos de trabajo.  Las disposiciones antielusivas contienen serios excesos que el Congreso tendrá que corregir, al igual que la sobreimposición a algunas actividades que convierten la tributación en confiscatoria.  Todo ello sin olvidar que con el aumento de tasas del ISC, lejos de recaudar más, el Estado recauda menos.  Como pueden apreciar, “Macondo” cuento de hadas.

Necesitamos inversiones para dar más puestos de trabajo, ya no solo a nuestros compatriotas sino también a los ciudadanos que hemos acogido de Venezuela.  Sin embargo, las autorizaciones, permisos, licencias y concesiones: paralizadas, pues los funcionarios se mueren de miedo de resolver y firmar, y de nada o poco sirven las llamadas, pedidos de audiencias y reuniones, pues están más asustados que con las grabaciones del congresista Mamani. Todo paralizado.

El famoso destrabe de inversiones es más lírico que épico, y para colmo la ejecución presupuestal del Estado en materia de inversiones, francamente vergonzosa, y a diferencia del gasto corriente que crece, la inversión estatal se encoge.

Se han dado disposiciones para la simplificación administrativa, pero parecería que se pregonó en el desierto, ya que los funcionarios de menor nivel no hacen lo necesario para disminuir los TUPA.

Y como cereza en torta, siguen los Poderes Legislativo y Ejecutivo, peleándose por puro gusto.

Créanme, Macondo se queda chico.





ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
La Interoceánica Sur no tuvo aprobación técnica

La Interoceánica Sur no tuvo aprobación técnica