Columnista - Ántero Flores Aráoz

Semestre perdido

Ántero Flores Aráoz

5 jul. 2019 03:10 am
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Es conveniente, cada cierto tiempo, hacer un balance de lo acontecido, y habiendo concluido el primer semestre del 2019, es bueno saber en qué hemos avanzado y en qué no, aunque la sensación apriorística es que estamos estancados.

El semestre pasado, en lo político, se ha caracterizado por el constante reto del Poder Ejecutivo al Congreso, para bajo amenaza real o simulada, avance en la llamada “reforma política”, sin olvidar el inicio de la “reforma judicial”. Los más conspicuos agentes de la amenaza han sido el Presidente de la República, su jefe del Gabinete Ministerial y el ministro de Justicia.

Comenzaremos por la última de las reformas mencionadas, la judicial, que se inició con la Junta Nacional de Justicia (JNJ) que sustituyendo al CNM se encargase de nombrar, ratificar y separar a jueces y fiscales de todas las instancias.  Bueno pues, hasta ahora ni siquiera la Comisión de evaluación de los postulantes a miembros de esa institución ha culminado su tarea, peor aún ha demostrado que lo normado en el Congreso a instancias del Ejecutivo fue erróneo, y ello por el apresuramiento parlamentario amenazado por el Gobierno Nacional.

En lo que se refiere a la “reforma política” y, pese a haberse otorgado confianza al Consejo de Ministros, el Congreso hasta ahora no se ha dejado intimidar, y bien por ello pues son sus atribuciones sancionar leyes de todo tipo como también reformas constitucionales, y estas últimas deben debatirse con toda tranquilidad a fin de evitar los dislates observados en la JNJ.

En el aspecto social, por un lado, no se reduce la brecha del desempleo, el que lamentablemente aumenta por la disminución de la inversión, la que a su vez se origina en la ineficiencia gubernamental, que no hace su tarea, pero sí incordia a otros poderes del Estado y desmotiva al empresariado. En el mismo rubro social se encuentra la desidia e inoperancia gubernamental para resolver los conflictos socioambientales, reales o supuestos, pero que son origen de paralización de inversiones. Se agrava la situación con los miles de estudiantes universitarios que quedarán en la calle como los denominados “ni ni”, esto es ni estudian ni trabajan, debido al cierre de universidades en lugar de ayudarlas a superar sus deficiencias.

En lo económico es penoso ver que ni en el Gobierno Central, como tampoco en los Regionales y Locales, se es capaz de cumplir con los niveles programados de inversión.  Mientras la inversión se estanca o se reduce, lamentablemente el gasto corriente aumenta.

Los empresarios que quieren hacer patria, no son estimulados por el Estado sino que además sus expedientes de autorizaciones, registros, licencias, concesiones y permisos no se firman, pues hay temor de hacerlo por los funcionarios a cargo de ellos, por diversas causas que en otro momento analizaremos.

En todos los índices de competitividad y similares, hemos retrocedido, lo que es más que significativo. Tenemos un país maravilloso, en que si las instituciones públicas trabajaran como se debe, otra sería nuestra situación.

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