Es siniestro enterarse que la ex ministra de Economía, Antonieta Alva, sea designada directora de la ONG Covax, pues según el propio Vizcarra, para asegurar la entrega de Vacunas, su gobierno le adelantó a esta institución US$50 millones de dólares de los 250 millones que pidió, y precisamente cuando Antonieta Alva ocupaba la cartera del MEF. Hoy la exministra Alva es nombrada directora de Covax, es decir de la institución que ella aprobó para adelantar el pago de US$50 millones por Vacunas que nunca llegaron y que el país necesita urgentemente.

Este acto repudiable no es novedad, pues recordemos que usó su influencia para permitir que la empresa de su padre, Jorge Alva Hurtado (Hidroenergía), quien laboró para Graña y Montero, gane un contrato millonario con el Minagri; así como firmó el documento para subir el sueldo a los rectores de las universidades y que también benefició a su padre; y siguiendo con la misma actitud vendió los bonos soberanos peruanos al BM, entidad internacional donde trabaja uno de sus hermanos.

María Antonieta Alva no solo representa la influencia del puesto público, sino la incapacidad de una ministra, que ha evaporado los US$ 5,300 millones de dólares del fondo de estabilización fiscal, fondo de 25 años de ahorro del esfuerzo de todos los peruanos generado por la sobrecarga impositiva. Representa la ineficacia que ha llevado al Perú a ser el país, en esta pandemia, con la mayor contracción mundial de su economía.

La contratación de la ex ministra Alva por la ONG Covax es el claro ejemplo del premio que reciben los altos funcionarios del Estado al dejar sus puestos, que en algún momento a través del asiento influyente, favorecieron a las empresas u organismos nacionales e internacionales con contratos turbios y millonarios. Ese es el círculo corrupto y vicioso de una camarilla que ha entrado al Estado para saquear los recursos de todos los peruanos y para colocarse en el fango del poder con nuestro dinero y el hambre de millones de compatriotas.

Luis Yntor