Es interesante que para organizar y controlar la vida los hombres hayamos inventado el conteo del tiempo. De este modo, las fuerzas de la naturaleza expresadas en la ferocidad de las tormentas, copiosas lluvias, calor sofocante o gélidos vientos, al fin dejaron de dominar la existencia de los seres humanos.

Al tomar conciencia que existen y se repiten de manera cíclica los días, las semanas, los meses y años, así como la primavera, verano, otoño e invierno, la humanidad comenzó a anticiparse y defenderse de sus efectos. Aprendió a juntar alimento y trabajar duro para almacenarlo, a fin de no morir cuando el verdor desaparecía de sus campos.

Adquirió aprendizajes valiosos que le hicieron sobrevivir ante un mundo cruel. De esta forma, también desarrolló un enfoque de la vida que, vez tras vez, lo volvía a colocar en el mismo punto de donde había partido en el calendario.

Y aunque el conteo del tiempo salvó al hombre de morir, paradójicamente hoy también le ha robado las ganas de vivir, al caer en una insípida monotonía y pesimismo.

Lo cíclico trae oportunidades para el mundo de los negocios. La gente es expuesta a campañas navideñas con cientos de productos de ocasión, precios irrepetibles y arengas de hashtags #CompreAhoraoNunca (ojo: con delivery incluido).

Lo cíclico volverá a proponernos una siguiente campaña por el Día de la Madre, del Padre, Fiestas Patrias, Halloween, y otros más salidas de la fauna marketera que hoy nos hará propuestas online irresistibles.

Sin embargo, la vida contada de una manera cíclica no es del todo real, es solo un invento. Es una caminata en círculos que puede hacernos caer en un remolino sin sentido. ¡Cuidado!

La buena noticia es que nuestra vida también puede ser contada de manera lineal. Así las cosas, entonces podemos llegar a la alegre conclusión de que “nada en la vida se repite” y que cada uno de los días que tenemos es singular y único. Es una oportunidad y un gran regalo.

Como lo explicó Heráclito de Éfeso: “nadie puede bañarse dos veces en un mismo río, porque, aunque aparentemente el río es el mismo, sus elementos, su cauce, el agua que corre por él han cambiado siguiendo el compás del tiempo”.

Este conocimiento es maravilloso. Jamás hubo ni habrá otro día como hoy, aunque parezca que volvemos al punto de partida. No se equivoque y vuelva a empezar para darle un enfoque nuevo a su vida, familia y negocio.

Vivir es una nueva oportunidad. Lo que le ocurrió el año pasado no tiene por qué repetirse hoy. Anímese y tome lo que la Biblia nos propone para vivir felices: “Enséñanos [Dios] a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90: 12). De usted depende cómo contar sus días y preguntarse: ¿Soy más viejo o soy más sabio? Que tenga un feliz y lineal año 2021.

Rolando Donayre Rios-Periodista