Arturo Delgado Galimberti

Acerca de Arturo Delgado Galimberti:

Georges Bataille

Georges Bataille fue uno de los pensadores más inquietantes (“tumultuosos”, escribiría el propio Bataille) del siglo pasado. Vinculado en su juventud al surrealismo de una manera periférica, publicó sus primeras obras utilizando seudónimos mientras ejercía de bibliotecario; una de ellas fue su novela La historia del ojo, de un erotismo transgresor calificado de pornográfico, aparecido con el seudónimo de Lord Auch.

Su visión de la posibilidad ética de la literatura está sintetizada en su libro La literatura y el mal (1957): “La literatura es lo esencial o no es nada. El Mal –una forma aguda del Mal– que la literatura expresa, posee para nosotros, por lo menos así lo pienso yo, un valor soberano. Pero esa concepción no supone la ausencia de moral, sino que en realidad exige una ‘hipermoral’”.

Ese memorable libro reúne ocho ensayos sobre escritores (incluidos poetas y un historiador) tan disímiles como Emily Bronte, Baudelaire, Michelet, William Blake, Sade, Proust, Kafka y Genet. Bataille propone como territorio de la literatura “la infancia recuperada”, que es a la vez el origen de la insatisfacción con el mundo, la transgresión del orden y la presencia del Mal.

El Mal como abyección (Baudelaire), como comunión mística entre el Cielo y el Infierno (Blake), como extravío de la sensualidad o puro frenesí (Sade), como infierno burocrático (Kafka) o búsqueda de la santidad (Genet), pero nunca como reemplazo o alternativa del Bien. En ese punto, Bataille difiere y debate en sus textos con Sartre, si bien reconoce en San Genet, comediante y mártir el mejor ensayo escrito sobre el Mal.

En su libro sobre Nietzsche, Bataille nos entrega esta reflexión: “El hombre alcanza en la crucifixión la cumbre del mal. Pero es precisamente por haberla alcanzado por lo que dejó de estar separado de Dios. Donde se ve que la ‘comunicación’ de los seres está asegurada por el mal. El ser humano, sin el mal, se hallaría replegado sobre sí mismo, encerrado en su esfera independiente. Pero la ausencia de ‘comunicación’ –la soledad vacía– sería sin duda alguna un mal aún mayor”.(Sobre Nietzsche, la voluntad de suerte).

La literatura para Bataille es comunicación, pero también debe ser incómoda, peligrosa, lo cual no la invalida como propuesta ética. De la literatura, por tanto, se puede decir lo mismo que Nietzsche de la moral: “Una moral es válida en la medida en que nos propone ponernos en juego”.

Georges Bataille falleció el 9 de julio de 1962.

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