Los sentimientos filiales nacen dentro de la relación paterno filial, pero qué sucede cuando estos sentimientos son contradictorios dentro de la realidad de la relación. Conozco casos en que los padres no han sido justos con los hijos, sin embargo, estos no han desarrollado ningún sentimiento adverso, sino todo lo contrario los padres son queridos, amados, respetados, protegidos; y en la otra cara de la moneda, observamos a padres que han sido amorosos, querendones, protectores de los hijos, la respuesta de estos ha sido indiferente, sin afecto, cariño, amor, tolerancia cero, sin comprensión, ni respeto, los abandonan y para zafarse de ellos los internan en un asilo, disponiendo del dinero de sus progenitores sin tener dar cuenta a nadie, solamente a su conciencia si es que la tienen.

He podido observar a través de la experiencia que los sentimientos y los afectos no se forman de la noche a la mañana, es una respuesta a la genética y a la herencia, que con el desarrollo de la convivencia se van moldeando si las personas lo sienten y se demuestra con las actitudes. Con la unión del espermatozoide y el óvulo se forma el embrión, que da origen al desarrollo del feto hasta el nacimiento del concebido que se convierte en una persona natural, debiendo tener presente que la vida humana comienza con la concepción.

A través de los genotipos y fenotipos, fruto de la concepción, el nuevo ser humano adquiere el carácter, temperamento y personalidad, color de los ojos, piel, voz, el lenguaje gestual, gustos, la predisposición a determinadas actividades que se van reforzando a través del proceso de socialización hasta alcanzar el perfil de personalidad de cada individuo.

Por lo tanto, los sentimientos de los hijos en relación con los padres, se debe nutrir de amor, cariño, comprensión, tolerancia, mejor dicho, hay que sembrar para cosechar, aunque muchas veces no se tenga la respuesta esperada, pero al menos se intentó, los sentimientos no se exigen sino fluyen espontáneamente como la fuerza del mar, la bravura de un río caudaloso, como el viento que sopla como un huracán.

Es increíble el caso que les voy a comentar, una madre anciana, que vive sola, a cargo de una enfermera, olvidada por los hijos que viven en otros países, que ni siquiera se preocupan por ella, sin ninguna clase de misericordia, ni la llaman por teléfono, no le escriben una carta, no vienen a visitarla, están esperando que pase a mejor vida y disponer de las propiedades y del dinero. Sin embargo, esta madre se sacrificó día y noche, para que no les faltara absolutamente nada y lo que es más inaceptable mantenía al padre de los hijos, porque éste en vida no le dio absolutamente nada, sino hijos mantenidos por la madre. En el presente caso se aplica el concepto bíblico de tal padre tal hijo. Si vivenciaron la indiferencia del padre, la falta de amor, cariño, respeto hacia la esposa, los hijos repetían la historia y heredaron la frialdad del padre frente a los sentimientos nobles de la madre sin recibir ninguna clase de recompensa afectiva.

Por eso, los hijos que cumplan la mayoría de edad, que se independicen, trabajen, estudien, se valgan por sí solos y no formen ninguna dependencia con los padres, que sean libres y de buenas costumbres y maduren.