Y la historia se repite, nos vuelven a menospreciar, a vilipendiar, a una institución tutelar del Estado peruano que durante toda su historia ha contribuido con la pacificación, desarticulando y capturando a cabecillas de las organizaciones terroristas, violentistas que operaban en el país, luchando frontalmente contra la criminalidad organizada, dando la cara en momento de crisis graves que se presentan, no importándoles salir heridos, lesionados o acaso muertos.

Pero esto no le importa al actual ministro del Interior, para mi innombrable, que sacando a relucir su posible encono, rencor y menosprecio para esta digna institución, a la que jamás pertenecerá, pero por designios del destino y del actual Presidente de la República, ostenta un cargo público, con el cual pudo espetar en el corazón de la policía peruana, un dardo envenenado, con el que pretende herirla de muerte o al menos dejar la moral de sus miembros, reducidos a la mínima expresión, para sacar provecho político o, al menos, reír gozoso de su tamaña faena.

Se ha dicho hasta la saciedad, en varios canales de televisión, que se ha trasgredido la Ley de la Policía y a su Reglamento, a la que el Presidente de la República, está obligado a cumplir, y no por ostentar el primer cargo público de la nación, puede hacer alarde de su poder. En otras palabras, tiene el poder, pero éste es limitado por la ley. Y el solitario, patético e innombrable ministro del Interior, ha salido en casi todos los canales de TV, a desinformar a la población, acomparsado o no por algunos periodistas, como mandado por su jefe máximo, ”… anda y soluciona el problema grave que me has metido a mí y a mi gobierno…”

El presidente de la República, ¿tiene el poder de sacar al Comandante General de la Policía?, claro que sí, también ¿tiene el poder de nombrar a su reemplazo?, claro que sí, pero esta última acción, lo limita la Ley y el Reglamento de la Policía Nacional del Perú; pero cómo, dándole en ésta, los parámetros a que se debe ceñir para dicho nombramiento, inclusive le ordena que debe ser elegido (el Comandante General) por ternas de generales que fluyen de forma natural, por la antigüedad, en ausencia de tenientes generales; más claro, más preciso, más exacto, más diligente, más comprensible, no creo, es muy fácil su comprensión; lea la Ley y el Reglamento, Señor Presidente, los cuales tiene Ud. la obligación de cumplir y no lo está haciendo, ya sea por desinformación o porque lo han inducido a error, o porque le importa un bledo el ordenamiento jurídico, del cual como primera autoridad pública está obligado a cumplir, de acuerdo a nuestra constitución política.

Por estas razones, ¡¡¡BASTA YA!!!, de menospreciar a la Policía Nacional, ¡¡¡BASTA YA!!! de mirar de soslayo la legislación que la rige y que es de cumplimiento imperativo, ¡¡¡BASTA YA!!! de sacar provecho político con acciones abusivas y arbitrarias, que, pueden ser populares para un sector de la población, ¡¡¡BASTA YA!!!. ¡¡¡BASTA YA!!!, ¡¡¡BASTA YA!!!

Coronel PNP (r) Pedro Jiménez Ramírez