En el primer debate entre Trump y Biden este último tuvo una frase sobre el cuidado de la Amazonía brasileña que motivó una dura respuesta del presidente del Brasil, Jair Bolsonaro. Cuando mencionó al calentamiento global Biden dijo que debe terminar la deforestación en el bosque amazónico. Su frase traducida al español señaló: “…Y por último, ahora mismo estaría organizando el hemisferio y el mundo para que suministren US$ 20 mil millones para que el Brasil cese sus quemas en el Amazonas…” Luego agregó que si Brasil no actuaba en este tema de manera cooperativa “sufriría significativas consecuencias económicas”. Estas breves expresiones sobre un importantísimo problema mundial como es el cambio climático, en el cual Brasil es considerado, sin mayor análisis, como uno de los principales responsables, suscita varios cuestionamientos que Biden no analizó.

Primero que Brasil siendo el más importante país amazónico no es el único. De norte a sur Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia también son países amazónicos. Segundo, ¿ese plan de US$ 20,000 millones solo estaría dirigido al Brasil o tendría que organizarse un plan adicional para el resto de los países amazónicos? Tercero, ¿el bosque amazónico bajo la soberanía de todos los países antes mencionados, Perú incluido, se habría convertido en un patrimonio común de la humanidad, en el cual dichos países se limitarían a ser meros administradores de un régimen de ayuda económica bajo la tutela internacional? Cuarto, por muy importante que sea Estados Unidos, ¿acaso puede disponer y organizar bajo su exclusivo liderazgo un plan de incentivos económicos sobre el bosque amazónico en nombre de la humanidad? Quinto, ¿cuál será la actitud de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que los Estados Unidos solo disponen de un voto frente a otros 192 países? Sexto, ¿un plan de ayuda económica forzosa sujeta a restringir actividades económicas en la Amazonía, no sería acaso violatorio del Derecho Internacional?

La deforestación del bosque amazónico y su influencia en el calentamiento global es un problema real. Como también lo son las emisiones de dióxido de carbono en las naciones industrializadas del primer mundo, entre las cuales Estados Unidos ocupa uno de los primeros lugares. Estos temas se vienen tratando hace más de 25 años en las Conferencias de las Partes de la ONU pero los Estados Unidos durante el gobierno de Trump se retiraron del Acuerdo de París. Si Biden es electo presidente el próximo 3 de noviembre, y quiere ser consecuente con sus principios ambientalistas, una de sus primeras tareas sería disponer que los Estados Unidos vuelvan a dicho acuerdo.