Bien dormido, bien vivido

Bien dormido, bien vivido

“…que toda la vida es sueño…” (Calderon de la Barca) Si es tan, aparentemente obvio como respirar o comer, ¿por qué se necesitaría aprender a dormir?

De los cuatro factores sustanciales del estilo de vida saludable (sueño, nutrición, ejercicio y manejo del estrés), el no tener un descanso reparador es el desencadenante de una serie de problemas de salud y seguridad.

Según la Asociación Mundial de la Medicina del Sueño (WASM por sus siglas en inglés) el sueño (dormir bien) debe: 1) durar entre 7 a 9 horas al día, en las personas adultas; 2) ser continuo, sin interrupciones para que sea efectivo, 3) profundo, para que sea restaurativo.

La doctora Shirley Cramer, directora ejecutiva de la Real Sociedad de Salud Pública del Reino Unido, considera que dormir poco predispone potencialmente a enfermedades como la diabetes, deficiencias cardiacas, obesidad o de carácter cerebro vascular.

La falta de descanso puede aumentar progresivamente la presión arterial y, como consecuencia de ello, dañar el corazón, las arterias, los riñones y hasta afectar seriamente la visión.

Estudios realizados en Estados Unidos indican que uno de cada cinco accidentes de tránsito tiene que ver con la falta de sueño del conductor del vehículo. La Oficina de Administración de Seguridad de Tráfico de Carreteras de Estados Unidos (NHTS por sus siglas en inglés) señala que 40,000 personas sufren lesiones cada año debido a problemas relacionados con la falta de sueño y 1,550 personas mueren en este tipo de accidentes en dicho país.

La falta de sueño hace que se libere la hormona del estrés que es el cortisol. De igual manera, se ha comprobado que deteriora la creatividad debido a que se vuelve más difícil concentrarse.

También nos lleva a ser más irritables, así como a tener una cierta propensión para tomar malas decisiones.

Enseñar e interiorizar la importancia del sueño reparador, ya sea en la casa, colegio, universidad, centro de trabajo, amigos, clubes, en todo lugar, en especial, en los centros de salud ocupacional y salud preventiva, resulta altamente eficiente, no tiene mayor costo y es muy rentable.

El buen sueño mejora la calidad de vida, fortalece el sistema inmune, ayuda a la concentración y optimiza el estado de alerta, entre otros efectos positivos para con uno mismo y los demás.

(*) Abogado especializado en Derecho de la Empresa y socio fundador de Pulso Corporación Médica

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