La última fotografía electoral de la Encuesta Nacional Urbano-Rural del IEP nos da una lectura que va mucho más allá de las candidaturas partidarias.

Nos permite ver un mapa de bloques, que podríamos agrupar en discursos populistas (mal llamados de izquierda), que se agrupan alrededor de las figuras de Lescano y Mendoza, concentrando un 20.2% de la intención de voto, frente a discursos conservadores (mal llamados de derecha), que se agrupan alrededor de las figuras de Fujimori y López Aliaga, concentrando un 15.7% de la intención de voto.

El bloque del centro perdió fuerza, como ya lo habíamos previsto, ante la descomposición del aparato gubernamental tradicional que tuvo a su cargo el manejo de la pandemia, y de transición que -a duras penas- sostiene un discurso coherente y consistente. La debilidad gubernamental y la ausencia de discurso le pasó factura al ex líder Forsyth, cuyo respaldo cayó a un 8.1% de intención de voto.

Frente a estos bloques tenemos un sólido e inamovible grupo de indecisos (que no elige a nadie), con un respaldo de 30.6% en la intención de voto. Lo que nos deja un 25.4% que se distribuye entre las demás candidaturas pequeñas, que podrían apostar por uno de los dos extremos que lideran el grupo de las cinco candidaturas con mayor aceptación, además de los cruces naturales entre generaciones y de género que podrían darse si las tachas de las candidaturas sobre Forsyth y López Aliaga prosperan, y no logran reinsertarse en la carrera electoral.

Lo cierto es que nada está dicho aún. La lógica nos dice que los actores radicalizarán sus discursos y profundizarán sus diferencias. Hoy, más que nunca, los discursos diferenciadores serán fundamentales para marcar distancias, si es que no encuentran fórmulas que les permitan llegar a alianzas, que serían mucho más productivas en escenarios como éste, donde la unidad en bloques sería más ventajosa que dividirse al interior de los mismos.

Pero la política profesional parece estar muy alejada de nuestra realidad. Los personalismos seguirán carcomiendo el interior de los bloques, y para quien obtenga el triunfo la “debilidad” será la regla y el común denominador de su elección.