La “brisita” bolivariana azota a Chile como huracán desde octubre del año pasado, sus estragos serán conocidos la próxima semana tras el plebiscito que podría terminar borrando la exitosa historia del vecino del sur. El 25 de octubre los chilenos votarán por cambiar o no la Constitución liberal de 1980, ya reformada en 2005, gracias a la cual los sucesivos gobiernos mayoritariamente socialistoides lograron el crecimiento, el desarrollo y la prosperidad del país, incorporándose a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) junto a las mayores economías y países más avanzados del globo. Si acaso ganase el “apruebo”, Chile caminará para convertirse en otra Venezuela. La brisita bolivariana referida por Diosdado Cabello sopla fuerte y se cumple la agenda del Foro de Sao Paulo, es decir del castro-chavismo, avanzando como anunció el dictador Nicolás Maduro.

El plebiscito fue impuesto por violentos grupos izquierdistas organizados, que el año pasado incendiaron ochenta estaciones del Metro santiaguino, saquearon negocios, destrozaron más de mil monumentos, prendieron fuego a unos treinta templos católicos y evangélicos, violentaron a mujeres y agredieron a grupos LGTB de derecha. Ese estallido social fue artificial, es de agenda, la receta de jaque al poder del G2 la inteligencia cubana, infiltrada hasta los huesos en la América toda. Detrás de los desmanes se identificó, entre otros, a ‘Torito’, el terrorista Jaime Castillo Petruzzi, exmilitante del movimiento de extrema izquierda MIR, de Chile y del MRTA peruano, de inspiración marxista, leninista, guevarista. Castillo Petruzzi estuvo preso en nuestro país por más de dos décadas y liberado volvió a las andadas porque los terroristas no saben hacer otra cosa, están profundamente adoctrinados y entrenados para destruir, asesinar y taladrarnos el mensaje comunista.

El filósofo y analista político chileno Axel Kaiser, sostiene que la misión refundacional del país es “populista, demagógica, no tiene ningún asidero en la realidad y está articulada sobre la base de un engaño”. Y es que la izquierda ha distorsionado la concepción del objetivo de toda Constitución: brindarle libertades al pueblo y constreñir el poder del Estado para impedir sus excesos, pero los rojos chilenos han vendido la idea de que es una carta a Papa Noel donde queda escrito todo lo que queremos. ¿Cómo se supone que se obtendrán esos regalos, quién sería el barrigón navideño?

El triunfo del “apruebo” golpeará a la región y, después, esa brisita que ya sopla en el Perú también nos arrasará. ¿No gimotean nuestros caviares y comunistas por una nueva Constitución? Más claro, el agua. Del triunfo del “desapruebo” en Chile y de la reelección de Donald Trump en noviembre, depende la estabilidad de la región y devolverle su “brisita” a los castro-chavistas con tufo y todo.