El segundo trimestre del 2020, el PBI de la Eurozona conformada por 19 países europeos ha sufrido una abrupta caída, sin precedentes, en promedio de -12.1% respecto al primer trimestre del año. Siendo España el más afectado con una contracción de 18.5%, Portugal 13.9%, Francia 13.8%, Italia 12.4% y Alemania 10.1%. Como es muy bien sabido estas drásticas contracciones se deben a las cuarentenas e inmovilidad social adoptadas desde marzo (2-3 meses), el cierre de fronteras y paralización de las actividades comerciales y turísticas.
Luego de esta drástica contracción, hoy en día las economías de la Eurozona se encaminan a su reactivación, basadas en políticas públicas y económicas claras y responsables, dirigidas a apoyar la digitalización, comercio electrónico, crecimiento verde ecológico, políticas de innovación y actividades empresariales intensivas en tecnología. Todo ello sin descuidar la salud pública, se busca mitigar el crecimiento de los infectados con aislamientos focalizados, pero sin descuidar las actividades productivas. El crecimiento económico es una condición necesaria para sobrevivir a la crisis de la pandemia del Covid-19. Asimismo, para el fortalecimiento del sistema sanitario, la inversión en investigación, desarrollo e innovación médicas o sanitarias para obtener la ansiada vacuna contra el virus y prevenir posibles nuevas enfermedades (Fiebre del Nilo).
En tanto que Perú, tras el fracaso de las medidas sanitarias implementadas desde mediados de marzo de los corrientes, sin un análisis socioeconómico riguroso y profesional, han originado las cifras de mortalidad y contagios en términos percapita más elevados del mundo, contracción del producto bruto interno de un 30% en el segundo trimestre del presente año, y pérdida de miles de puestos de trabajo. Como adelantamos precisamente en nuestra columna del mes pasado (Expreso, 22/07/20), la cifra de fallecidos era mucho más elevada de lo que hasta dicho momento venía reportando engañosamente el Ministerio de Salud. Hasta el punto que podríamos afirmar que hoy en día el número de fallecidos en nuestro país víctimas del Covid-19 supera los 50,000 peruanos.
Esperamos que en este último año de gobierno se haga un esfuerzo serio por dinamizar la economía del país, fortalecer el desarrollo del comercio electrónico, el apoyo a actividades productivas más innovadoras y creadoras de valor agregado, al sector exportador generador de empleo productivo formal, se fomente el desarrollo de Mypes y Pymes formales con estímulos crediticios. Asimismo, se retome el desarrollo de proyectos de infraestructura y logísticos productivos. No se trata de distribuir créditos al estilo populista, sino de condicionarlos a una mayor formalización, creación de empleos productivos, incorporación de tecnologías de información y comunicación, desarrollo de actividades productivas que contribuyan a la economía circular y sostenimiento ecológico.

POR: Hernán Ricardo Briceño.
PhD(c). Economista. MSc. Políticas Públicas.