Cómo de injusta es la vida que hace que estos días sean tinieblas que solo traen dolor. El viejo José, del que heredaste sus sueños y su don de servir a la gente y a su pueblo, te llamó el día de su cumpleaños.

De ti quedan los recuerdos eternizados en la mirada de las vicuñas cuando la estrella del Sur anuncia la madrugada en Pampa Galeras, en el corazón de los ichus y de las titancas, en la fuerza de los Eucaliptos que vencen a los malos vientos en Ccatacucho, en la sonrisa fresca e inocente de yaretas de Pischa o de las queñuas de Titancayocc; de ti quedan intactas las huellas a lo largo del canal de Chacacucho o el cauce de los deshielos de Ccarhuarazo, en el coraje con la que vencen al tiempo las piedras de Pulapuko. Por ti, las campanas de Lucanas se aferran a su repique para anunciar que un comunero viaja entre las cumbres.

Querido hermanito, mi querido tayta Machocca, este manto negro con el que pretenden cubrir nuestros días, no podrán vencer a los maizales que galantean a la vida en los campos de Lucanas, tampoco podrán asustar a las aves que como tú corretean en busca de las flores de los campos en Utec pampita, tampoco ahuyentarán a los peces que engalanan a las aguas del río Vado y mucho menos la polvareda de Toro Muerto dejara de levantarse porque con ellos hermanaste, con ellos diste sentido a la vida y con ellos buscaste siempre una razón para luchar a tiempo completo.

La vida continúa y el camino es largo. Ahora seguro están caminando con nuestro viejo por esos campos inmensos. Seguro que saldrás por las mañanas y nos contarás cómo son las conversaciones con papá diosito y del encuentro con los abuelos, también nos contarás del partidito de fútbol que jugarás con el patrón Santiago y de los goles que les vas haciendo al olvido y a los malos tiempos y nos contarás cómo sabe un sorbo de lluvia allá en las alturas, un sorbo que brindarás en tantas copas que conquistaste con tu club Centro Obrero.

La muerte es apenas un fugaz cerrar de ojos y que la vida real empieza cuando sientes el abrazo de todos lo que te quieren. La hoja de coca dice que hay Machocca, que hay José Sarmiento para siempre, que así sea hermano.