Mi amigo Frederick sugiere que me embarque en Botswana en una expedición sin precedentes. El Okavango Challenge, sin motor. Esto implica caminar sobre el delta del Okavango de este a oeste, en invierno, cuando está lleno de agua. Con un guía ir de un albergue a otro, en el delta que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. El río Okavango nace en la meseta de Bie, Angola, recorre 1,600 kilómetros para terminar en el delta que no llega al mar. Igual que el delta del Nilo, termina en tierra.

Me uní a mi amigo durante una semana y caminé 100 kilómetros. El desafío, que hasta ahora nadie había hecho, comenzó en la línea de corte Chobe a orillas del río Khawai en el delta oriental y terminó cuando pusimos pie en la isla Duba, unos 130 kilómetros en línea recta, lo que se traduce en 230 kilómetros de caminata real, y 8 kilómetros con un kayak.

Como equipo, en una mochila con bolsa de agua de 3 litros, tenía pantalones cortos, dos camisetas, dos pares de calcetines y dos pares de zapatillas para correr. Todo ligero y capaz de secarse muy rápido porque pasaríamos mucho tiempo en el agua. Llevé una máquina de fotos y traje casi 2000.

Salíamos por la mañana con la luz del sol para caminar de 4 a 5 horas y llegar al próximo albergue. La idea era evitar a los “animales grandes”, como búfalos negros, elefantes, hipopótamos y a los leones, famosos por su tamaño, fortaleza y ser los únicos nadadores. Afortunadamente estaban ocultos o muy tranquilos en el agua. Los hemos visto y oído desde lejos. De hecho podríamos haber sido atacados, pero esto es bastante raro. El guía sabe dónde están. Los ruidos de otros animales, como los pájaros y monos, nos hacen saber lo que sucede a nuestro alrededor. Fue muy impresionante caminar en la jaula sabiendo que había animales salvajes. Tenga en cuenta que los albergues ofrecen safaris en camión o por los canales en barco, pero nadie camina.

En cada albergue los residentes quedaban impresionados con nuestro logro en este territorio llano a una altitud de 1,000 metros, con temperaturas en el día de hasta 26 grados que en la noche bajaban a 10.

Dueños de los lodge, una noche salimos con tiendas a un campo. Era impresionante escuchabas cerca de ti los animales y el cielo sin contaminación lumínica era hermosísimo.

Evidentemente no había teléfono ni internet.

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