Muchos hemos vivido los años en que nuestro país era gobernado por la dictadura militar del general Velasco Alvarado, quien llegó al poder después de derrocar en 1968 al presidente Fernando Belaunde.

He tomado la referencia del gobierno revolucionario del general Velasco para ilustrar el modelo y las medidas que aplicó su gobierno comunista al tomar el poder.

Velasco justificó el golpe de Estado calificando de entreguista al gobierno de Belaunde con la empresa americana International Petroleum Company, que se negaba a pagar el monto real de impuestos por la explotación de los yacimientos petrolíferos. Tomar las instalaciones de la IPC en Talara fue un gesto populista de reivindicar la dignidad nacional ante la permisividad del gobierno con esta empresa.

Para aplicar su plan perverso necesitaba controlar la televisión y la radio, para ello el Estado “adquirió” el 51% del accionariado de América Televisión y Panamericana Televisión, que difundían los contenidos periodísticos que se “creaban” desde TELECENTRO, su gran centro de información. Años después para consolidar su poder también expropió los principales diarios del país.

El resentimiento de Velasco era enorme con la clase social que generaba riqueza, por ello puso en marcha la reforma agraria. Para implementarla expropió las florecientes y productivas tierras a los abusivos y “explotadores” terratenientes, para entregárselas a los trabajadores del campo que la recibieron felices, pero como todo lo que se hace de forma improvisada terminó siendo un tremendo fracaso.

Al inicio de su gobierno nacionalizó por decreto la banca, imponiendo que el 75% del capital de los bancos estuviera en manos de peruanos.

Las empresas pesqueras, que encumbraron esta exitosa industria y que nos convirtieron en el primer exportador mundial de harina de pescado, fueron expropiadas y absorbidas por el Ministerio de Pesquería creado para “impulsar” este importante sector.

El Gobierno nacionalizó las principales actividades productivas del país en las que su principal aporte fue incorporar al Perú dentro de sus nuevos nombres: Pesca Perú, Petro Perú, Centromin Perú, Hierro Perú, Sider Perú, etc.

He pretendido hacer un recuento al vuelo de las “obras” del gobierno de Velasco Alvarado, como una reflexión mostrando mi preocupación, porque estando a un mes de un proceso electoral, compruebo que después de más de cincuenta años el pueblo olvida. Los jóvenes que no conocen cómo se vive en una dictadura comunista, se dejan encandilar por un lírico discurso que pregona la defensa de los derechos que con seguridad en un gobierno de izquierda vamos a perder, sobre todo la libertad de expresión, derecho que su generación ha disfrutado durante toda su vida.

¿Será consciente la prensa de su responsabilidad en haber fortalecido el peligro que nos acecha? ¿Somos conscientes de la importancia de nuestra decisión al votar?

Luis Otoya Trelles