“Caminante no hay camino, se hace camino al andar…” (Antonio Machado)

Como dice el poeta, caminado se hace el camino a un estilo de vida saludable, a la salud preventiva, por ejemplo.

Caminar solo o en grata compañía de alguien querido o de la mascota, funciona igual de bien.

Mayo Clinic (una de las más prestigiosas cadenas de clínicas de Estados Unidos) nos explica que caminar a paso ligero nos puede ayudar a mantener un peso saludable, perder grasa corporal, prevenir o controlar ciertas afecciones como las cardiacas, accidentes cerebro vasculares, hipertensión arterial, ciertos tipos de cáncer, diabetes tipo 2, entre otros saludables beneficios.

Así como mejora el estado cardiovascular, fortalece los huesos y los músculos, la resistencia muscular, el estado de ánimo, la cognición, la memoria y el sueño reparador, todo lo cual repercute positivamente en el sistema inmunológico, reduce el estrés y la tensión. ¡Cuánto efecto en la calidad de vida con tan poco!

No debemos olvidar de hacer algunos estiramientos antes y después de la caminata, que tales estiramientos retrasan el envejecimiento muscular y articular; es decir, suman a tener mejor salud.

¿Por qué, muchas veces, cuando pensamos usualmente nos movemos de un lado a otro de la habitación en que estamos?, porque caminar nos da mayor claridad, es una especie de meditación, permite que nuestro proceso de pensar sea más espontáneo y creativo, al exponernos a lugares, paisajes que van cambiando (más aún si es un parque, bosque o playa). El hecho de que caminar sea una actividad fácil de hacer implica que no es necesario que nuestra atención se fije en ello, no la distrae.

Cada persona debe caminar a su ritmo: los que recién inician pueden intercalar un paso a velocidad moderada con otros tiempos de paso más ligero. Se puede avanzar de distancias cortas a más largas, de planas a subidas y bajadas, etcétera.

Pero no caminemos desparramados, encorvados o sin actitud, debemos hacerlo con la postura adecuada: cabeza en alto, mirar hacia adelante (no abajo), cuello, espalda y hombros relajados (no levantados o en tensión), balancear los brazos con libertad, apretar ligeramente los músculos del estómago, espalda recta, apoyar primero el talón y luego la planta del pie.

“Caminante son tus huellas, el camino y nada más”.

(*) Cofundador de Pulso Corporación Médica.

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