El coronavirus ha replanteado la forma de vida de todos. El uso de las redes sociales ha crecido, y también el del WhatsApp que es la forma individual de comunicarse entre amigos y familiares. En España, por ejemplo, el uso del WhatsApp durante la pandemia se ha incrementado en un 76% y el uso del Facebook e Instagram en más del 40% entre mayores de 35 años.
Para los que hacen política, estos tiempos han sido también de pruebas; gobernantes y partidos políticos han tenido que mejorar su comunicación para informar más y mejor. Los demás medios como la prensa, televisión y radio han reformulado sus parrillas y contenidos teniendo más programas informativos y extendiendo los horarios habituales de estos.
Sin embargo, el tema no quedará aquí porque se aproxima la campaña electoral y al parecer ésta tendrá que darse exclusivamente por los medios de información tradicional y en las redes sociales.
¿Los partidos políticos están preparados para este reto? Una campaña por redes dista de lo que es una campaña tradicional. La elaboración de mensajes y de cómo hacerlos seductores y sean consumidos e interiorizados por las diversas audiencias creando fidelidad, es un reto que pondrán a prueba a los candidatos, equipos de marketing digital y a sus profesionales en redacción de mensajes políticos.
La mejor campaña es la precampaña. En mi opinión ya la campaña empezó, no sólo en lo que respecta al posicionamiento de los candidatos que aún no existen formalmente, sino en cuanto al posicionamiento de la marca (símbolo) del partido. El día de la elección la gente marca símbolos y no la cara de los candidatos. Las estrategias de marketing político deben estar diseñadas para el mayor número de segmentos haciendo que los mensajes puedan dirigirse de forma eficiente y eficaz.
Pero ojo, la campaña en redes y en los medios de comunicación tradicional, no debe excluir al posicionamiento de la marca en las calles y a la publicidad “puerta a puerta” que debe llegar a cada hogar.
Otro aspecto es el relacionado a las fake news (noticias falsas) las que deben ser contrarrestadas y al dark social, (noticias oscuras) es decir al poder que tendrán las redes personales que no son percibidas por las redes sociales ni pueden ser estudiadas por la analítica tradicional, que se han convertido en el mayor canal de distribución de contenidos.