El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común, con más de 2.3 millones de casos a nivel mundial en el 2020, en este mismo año murieron alrededor de 685,000 mujeres como consecuencia de esta enfermedad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la mayoría de estos casos se registran en países de ingresos medios y bajos.

Si analizamos la supervivencia en países de ingresos altos es de 90%, mientras que si vemos países de medianos ingresos o bajos ingresos puede ser de 44%. La solución pasa por la detección temprana con terapias eficaces, basadas en cirugía, radioterapia y farmacoterapia.

En el Perú según datos del Ministerio de Salud al 2017 aparecen 9,240 casos anualmente y tenemos una mortalidad de 3,036 al año. Es el tercer tipo de cáncer más frecuente de los notificados en mujeres solo superado por el cáncer de cérvix y estómago.

Existe fundamento para afirmar que la detección temprana del cáncer de mama tiene impacto en la supervivencia y las tasas de curación (Warner, 2011), sin embargo, según datos del Fondo Intangible Solidario de Salud (FISSAL), en el 2012 el 46.6% llegaba en estadios avanzados (III y IV) y para el año 2015 se elevó a 53.7%.

Por esto es muy importante educar a la población, en el caso de las mujeres que son quienes padecen el 99% de los casos detectados, en autocuidado para difundir los beneficios del tamizaje y detección temprana del cáncer de mama. Y en el caso de los hombres educarlos para que apoyen e incentiven a las mujeres a realizarse sus exámenes y mamografías que permitirán una temprana detección.

Por parte del Estado debemos mejorar la disponibilidad de tamizaje por mamografía en la atención primaria, realizar horarios extendidos, mejorar la infraestructura y, por supuesto, capacitar al personal de salud para el tratamiento o derivación de casos positivos. Se deben realizar campañas para incentivar a que más mujeres vayan a realizarse sus exámenes a las postas y centros médicos. Aquí un paréntesis en retomar la importancia de la atención primaria pues es allí donde podemos salvar vidas en este caso concreto, pero necesitamos desburocratizar, y que si se detecta rápidamente, pasen a una atención más especializada a un hospital de neoplásicas o un hospital que tenga un servicio especializado en cáncer donde la infraestructura y personal esté capacitado adecuadamente.

El cáncer de mama no es una enfermedad transmisible o infecciosa (OMS), de hecho, la mitad de los casos corresponden a mujeres sin ningún riesgo identificable, a excepción del género (mujer) y la edad (más de 40 años). Todas corren riesgo, por eso incentivemos a que más mujeres se cuiden, para que puedan seguir con nosotros.

@sandrostapleton