La Cancillería quiere descalificar a los Estados Unidos aunque al hacerlo favorece indirectamente al narco-comunismo y la depredación del Mar de Grau. El Departamento de Estado gringo alertó hace un par de meses que el cultivo ilegal de coca se incrementó 38% y la producción de cocaína 40% en 2019 comparado con 2018. Cancillería saltó como pulguita para desmentir las cifras alegando que las estimaciones no contemplan las hectáreas de hoja para el consumo tradicional y uso industrial, y que no estaba claro si se habían descontado las 25 mil hectáreas erradicadas en 2019. Sin conocer la metodología usada, el Ministerio de Relaciones Exteriores le dio la contraria a la administración Trump y de paso se contradijo, pues frente a anteriores alertas similares, Perú explicó que la mayor producción de cocaína no se relacionaba con la expansión de cocales sino a la superproducción con menos hojas; algo así como hacer diez sándwiches con cuatro panes.

Cancillería exhibe su mediocridad al no considerar la avanzada tecnología de imágenes satelitales con la que los norteamericanos analizan, entre otras, las zonas cocaleras. Ahora el Ministerio de Relaciones Exteriores se las da de ofendido porque la embajada alertó el 22 de septiembre por twitter que: “Una flota de más de 300 barcos de bandera de China con historial de cambiar nombres de barcos y desactivar rastreo por GPS está frente al Perú. La sobrepesca puede causar enormes daños ecológicos y económicos”. De hecho, el mes pasado la Marina ecuatoriana denunció que más de cien buques chinos apagaron su sistema de rastreo satelital para evitar el seguimiento de sus actividades alrededor de las islas Galápagos.

El viceministro de Relaciones Exteriores tuvo la descortesía de convocar al encargado de Negocios de la embajada de los Estados Unidos para expresarle el malestar del Gobierno del Perú, o sea de Martincito, porque las naves no estaban dentro de las 200 millas. ¿Qué parte de “apagan los sistemas de rastreo” no entendió el burócrata? El viceministro comentó, además, que es prioridad de Cancillería la defensa permanente de la soberanía y de nuestros recursos naturales, lo que resulta risible pues el canciller Mario López Chávarri dejó en claro que Relaciones Exteriores respalda el Acuerdo de Escazú; sí ese de supuesto enfoque ambiental que pone en riesgo nuestra soberanía sobre cerca del 53% del territorio amazónico pues permite el bloqueo de inversiones para el aprovechamiento de nuestros recursos naturales y encarga a un ente supranacional dirimir toda controversia socio-ambiental.

Cancillería muestra sus dientecitos de leche a quien le pide ponerse los pantalones largos para defender conjuntamente el concepto de Estado-Nación, de quienes quieren desaparecerlo, es decir de los globalistas de diestra y siniestra.