El presidente Pedro Castillo juró, como era de esperar, ante el Congreso de la República. Anunció sus primeras medidas de gobierno y dijo que todo lo que propone se hará buscando consensos con el Congreso de la República. Parecía haber morigerado su lenguaje radical que había sido su carta de presentación en su campaña.
Desarrollo una serie de propuestas o buenas intenciones en lo económico, salud, educación, seguridad, más no expuso de qué manera se financiaría tales proyectos, 700 soles para las familias vulnerables, la vigencia del Servicio Militar Obligatorio para los jóvenes que no trabajan ni estudian, ingreso libre a las universidades, etc.

En lo que fue su propuesta de bandera durante la campaña, cambiar la Constitución, el presidente se mostró algo moderado, aunque insistió, sin embargo, en su realización. Al referirse a la necesidad de convocar a una asamblea constituyente para tal fin, dijo que ésta se propiciará dentro del ordenamiento legal. Anunció que presentará un proyecto de reforma constitucional ante el Congreso para modificar la Constitución, y así permitir convocar a una asamblea constituyente. Reconoció que la Constitución de 1993 no contempla la figura de una Asamblea Constituyente, como tampoco la atribución del presidente para convocar a un referéndum.

“¿Quiere ello decir que el pueblo peruano está condenado a seguir prisionero de esa Constitución?”, se preguntó. Luego ensayó una respuesta: el poder constituyente emana del pueblo y no de las autoridades. “Es por ello que anuncio que presentaremos ante el Congreso, respetando escrupulosamente el procedimiento de reforma constitucional previsto en el artículo 206° de la Constitución vigente, un proyecto de ley para reformarla, que, tras ser analizado y debatido por el Parlamento, esperamos que pueda ser aprobado y luego sometido a ratificación en referéndum”, indicó. Su propuesta aparentemente respetará el marco jurídico vigente, con lo cual en teoría se ubica en una vía menos violenta y más democrática que su mentor, Vladimir Cerrón, dueño de Perú Libre. Aunque debemos estar vigilantes. Cabe la posibilidad, que la propuesta al congreso sea una trampa teniendo en cuenta que puede hacer cuestión de confianza a tal pedido, y sabemos que cuando esta es negada dos veces por el parlamento, el presidente de la Republica tiene la atribución constitucional de cerrarlo y convocar a nuevas elecciones parlamentarias. ¿Querrá eso y tener su propia mayoría?

En el plano de la salud anunció que la lucha contra la pandemia será una de sus primeras prioridades, al mismo tiempo de referir que la construcción de hospitales materno-infantil, neoplásico y de salud bucal en regiones, será otra de las acciones que emprenderá bajo su mandato. “Para poder llevar la salud a todos los peruanos, tenemos que trabajar articuladamente entre todos los niveles de gobierno, cada uno desde su función. Por eso, invoco a los gobernadores regionales a elaborar sus expedientes y ubicar los terrenos donde se construirán estos hospitales”, indicó.

Lo preocupante es que el mandatario carece de cuadros técnicos que ofrezcan garantía y tranquilidad a una población desconcertada. No se vislumbran nuevos aires de quietud democrática. Más son, por ahora, los sobresaltos de no saber a ciencia cierta qué hará o dejará de hacer el gobierno del profesor Castillo, Así, entre nubarrones y borrascas, parece iniciarse una gestión llena de interrogantes. Ojalá no nos alejemos, bajo ninguna circunstancia, de los principios de la legalidad y la constitucionalidad.

Lamentablemente parece que nuestro deseo está lejos de hacerse realidad. Ello en razón a que al día siguiente nos sorprendería al designar al congresista Guido Bellido como presidente de un Consejo de ministros -incompleto-, un personaje estrechamente ligado al señor Cerrón y que en su momento no tuvo reparo en justificar la actividad desplegada por Edith Lagos, una dirigente de sendero luminoso que sembró caos y muerte en nuestro país. Este nombramiento es un acto de provocación para todos quienes como demócratas sostenemos que un Estado Constitucional es la vía natural de todo país que quiere desarrollarse como una verdadera Nación, rechazando las políticas estatistas y de partido único que trae el comunismo, afán que a todas luces nos quiere llevar este gobierno. Preparémonos para evitarlo.