El vacado ingeniero Martín Vizcarra, además de estar siendo señalado como un coimero consuetudinario se encargó de llevar a cabo la peor gestión de la crisis que la covid-19 generó en el mundo. Sé que aquí varios líderes de opinión, colegas y lectores no están de acuerdo; sin embargo, es una obligación retórica recordarles que todos tienen derecho a tener sus propias opiniones, pero no sus propios hechos. Que el Perú tiene el mayor índice de mortalidad por millón de personas en el mundo, es un hecho y no opinión. Que nuestra Economía es la que más se ha contraído en la región también es un hecho y no una opinión. Que hay países que con muchísimo menos recursos hicieron mucho mejores planes de contención es hecho y una opinión. Y que el ingeniero Vizcarra dijo en demasiadas oportunidades que la vacuna estaría a disposición de todos los peruanos en el primer trimestre del 2021 es también un hecho, no una opinión. Así, quienes decidan ensayar defensas de su antiguo líder que lo hagan, pues están en su derecho, pero esquiven decir estupideces, como no logró el señor Guzmán -más ágil para correr que para pensar-, ni tampoco un abogado que deberá pronto volver a la alcantarilla de la que se le convocó.

En el Perú seguimos en conversaciones para comprar vacunas. Es decir -y muy bien lo han denunciado tres de los cuatro miembros del Comando Vacuna-, no hemos cerrado ningún contrato con alguno de los laboratorios que en el mundo están ya produciendo vacunas. El señor Vizcarra dijo que habíamos cerrado acuerdos que no habíamos cerrado. Acompañado por su siempre leal escudero el cacaseno ministro Martos y el Doctor Zamora -inútil por antonomasia-. Ahora se ha descubierto en Inglaterra una nueva cepa del virus que podría resultar de una mutación de la covid-19 y cuya alteración la haría más letal. El primer ministro Johnson ha ordenado el cierre de la zona de inmediato. En Chile se está ya empezando -al mismo momento que en Estados Unidos, Canadá y España- la vacunación masiva para inmunizar a su población. En el Perú, el presidente Sagasti -además de recitar muy sensiblemente a Vallejo- ya tiene todo listo para recibir y entregar a través de la mejor cadena logística del mundo la bendita vacuna, lo último que le faltaría es tener alguna vacuna que entregar a través de esta red, comparable solo con el sistema de caminos del Imperio Romano.

En el Perú casi compramos vacunas, afirmó sin ningún rubor el señor Martín Vizcarra, pero lo vacaron. ¿Quién vacó al señor Vizcarra? El hijo no reconocido del amorío incestuoso entre el gobierno fáctico del señor Vizcarra y la mayoría de la prensa nacional en uno de sus episodios más tristes. Lo mismo repitió, casi de inmediato, el señor Guzmán -que es tan vizcarrista que su partido tiene como logo la M de Martín- y algunos otros turiferarios que con tal lograr un poco de atención de la prensa amielada con el poder a cambio de oxígeno para no morir ahogada se entrega sin remilgos al apasionado romance con el Morado, el partido de gobierno. La pregunta que hoy planteo es una sola: la ineptitud de Vizcarra, Zamora y compañía va a costar miles de vidas. ¿Quién se hará responsable de semejante atropello a los derechos de los peruanos? Porque si cruzamos las fechas en las que otros países estaban cerrando la compra de la vacuna con las de nuestro espasmódico calendario veremos que por aquellos días el presidente estaba más concentrado en eliminar evidencias y en alinear coartadas para que sus presuntas fechorías pasen piola. ¿Quién es responsable?