Castillo el conservador contra la Fiscalía

Castillo el conservador contra la Fiscalía

Los últimos días se viene hablando de un nuevo proceso de vacancia contra Castillo. Se menciona que se tienen ya 80 votos asegurados y que están cerca de lograr su caída. Sin embargo, esto parece improbable si se considera que, en las votaciones para la Mesa Directiva del Congreso, la lista abiertamente apoyada por Perú Libre, que fue la liderada por Esdras Medina, hasta entonces miembro de Renovación Popular, obtuvo 52 votos, los suficientes para evitar cualquier proceso de vacancia (sin considerar a los partidos que integraban la otra lista, aliados del Gobierno lo que va del mandato).

La lista liderada por Medina representaba al ala más conservadora del Parlamento y podría considerarse una muestra clara del pacto político del oficialismo con los sectores más conservadores de la política. Algo que puede entenderse tanto por la congruencia de algunos de los planteamientos políticos como por razones más doctrinarias e incluso socio culturales.

Es bueno recordar que Castillo, por sus expresiones a lo largo de la campaña, se ha mostrado como un conservador y, por lo tanto, sus decisiones, usualmente, tendrán ese cariz.

En nuestro país, como en muchos otros, la religión se encuentra vinculada a la política, y si bien Castillo se autodefine como católico, ha dicho que su familia es protestante, lo cual, sumado a su conservadurismo, le facilita un acercamiento con los líderes de iglesias evangélicas, las cuales tienen un gran respaldo popular y varios representantes en el Congreso.

Debido a esto, lo más probable es que Castillo no se preocupe demasiado por el Parlamento. Incluso, luego de su discurso por 28 de julio, al salir del Congreso, realizó un gran despliegue de fuerzas de seguridad del Estado y avanzó rodeado de todos los congresistas oficialistas, que se peleaban por ponerse a su lado; puesta en escena que podría interpretarse como una afirmación de poder.

Sin embargo, a pesar de estas aparentes alianzas políticas y la solidez del oficialismo en el Parlamento, las acciones de la Fiscalía, que parecen acorralar más y más a Castillo y a su entorno más cercano, hacen pensar a gran parte de la población que más pronto que tarde habrá otra persona con la banda presidencial.

Ante esto, la respuesta del Ejecutivo ha consistido en tratar de debilitar el proceso en la Fiscalía. En febrero de este año Castillo ya había hablado de un complot en la Fiscalía contra él, pero sus recientes publicaciones en redes sociales perfilan más esta narrativa, organizándola y enlazándola al tema Odebrecht, para, al parecer, deslizar la idea de que la Fiscalía se encontraría coludida con esta empresa que delinquió en Perú y en toda Latinoamérica.

La estrategia dicotómica, de establecer buenos y malos, perseguidos y perseguidores, aplicada tantas veces en la historia, siempre de forma efectiva, parece que será la principal herramienta comunicacional del Ejecutivo para enfrentar a la Fiscalía.

También ha trascendido en diversos medios de prensa que el Gobierno le solicitó a la Fiscalía que se cambiara a un equipo especial que tiene por objetivo capturar a Juan Silva y a Frey Vásquez, luego de que este equipo contribuyera con la entrega de Bruno Pacheco, exsecretario de Castillo.

Una acción del Ejecutivo que claramente daña más su imagen, y que al mismo tiempo parece demostrar cierta incapacidad de accionar efectivamente. Como lo comenté en un artículo anterior, la Fiscalía está poniendo a Castillo entre la espada y la pared, y en esos casos la reacción más común es la de luchar por sobrevivir, muchas veces de manera irracional.

Lo más probable es que el Ejecutivo continúe con una campaña comunicacional contra la Fiscalía, intentando desprestigiar su accionar, y al mismo tiempo utilice todos los mecanismos posibles para frenarla en sus aparentes pretensiones de iniciar alguna medida coactiva contra Castillo.

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