Cierta prensa se esfuerza en presentarnos al policía bueno Pedro Castillo y al malo Vladimir Cerrón, cuando es evidente que son dos caras del mismo autoritarismo antidemocrático. Comenzó hace quince días cuando el conductor de una radio local puso en boca de Castillo que él era el único vocero en el radical Perú Libre. Bochornoso y caradura. Por arte de birlibirloque el candidato de proclamada ideología marxista-leninista mutó. Intragable.
A partir de ahí, las malas maneras democráticas de Castillo se multiplicaron: no responde, declara en medio de gritos de su seguridad y ¡zas! se da media vuelta sin permitir preguntas. Habla barbaridades como aquella de: “conozco el hambre del pueblo, a mí nadie se me la cuenta (sic); yo no necesito leer el libro que viene de la biblioteca que está allá ‘polveándose’. La biblioteca está en mi nariz, la siento, la camino”. Todo un sabueso, cree que puede gobernar con su olfato.
Así transcurre la campaña electoral, al vaivén de su arbitrariedad porque el es un hombre del pueblo y de ahí no sale. Deshojó margaritas: debato no debato, solo uno, bueno dos, bajo la inoperancia y la tolerancia del JNE. Ahora nos viene con que tiene un ‘Plan 200’, denominación usada por Maduro, hecho (¿por cuánto?) por el improvisado y reciente periodista Miguel del Castillo, con canal de televisión más.
Pretende disfrazarlo de hoja de ruta para presentarse en el debate técnico, cuando todos sabemos que ‘CastiCerrón’ es una dupla indisoluble. Mucho oportunista se trepó al sancochado. La batuta la ha tomado el corrupto Vizcarra, cuándo no. Corre mucha plata en la campaña de Castillo, pero sabemos poco. Perú Libre se maneja al estilo Sendero: compartimentos estancos y siempre ‘solapa’, sin dar la cara. Cerrón está mudo. Nadie lo busca, no le hacen un reportaje. La prensa endeudada con Vizcarra es complaciente con el profe.
¿Este nuevo y falsete plan reemplazará al del marxismo-leninismo y expropiaciones como cancha de Perú Libre, inscrito en el JNE? El JNE es ciego, sordo, mudo y manejado por el “Lagarto Martín”. El profesor es un candidato que actúa como le da la gana. Cambia de plan si es necesario, miente si conviene y no tiene pudor de su ignorancia.
En el debate está obligado a explicar su principal oferta electoral: 10% del PBI para educación y 10% para salud. Algo tan misterioso como impracticable porque compromete el 84% del presupuesto nacional, quedando el 16% para todo lo demás. Palabra de maestro.
Los peruanos desposeídos, que no son pocos, han sido envenenados con el odio de ‘CastiCerrón’. Lo incomprensible es que cierta prensa, radios y televisoras, le sigan el juego a Castillo, permitiendo que Sendero ingrese a la democracia peruana sin tener derecho, junto con el chavismo, Antauro Humala y la lábil con sus principios LGTB, Verónika Mendoza.

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