Se inicia la era de Pedro Castillo como nuevo Presidente del Perú, a la sazón maestro rural, rondero y dirigente sindical, cuya victoria se la debe fundamentalmente al voto de las zonas altoandinas y de la amazonía, donde hay una marcada ausencia del Estado y en los que el desarrollo no llegó en la misma dimensión que en las zonas urbanas. La campaña política ya terminó y ahora empieza lo bueno, aterrizar con las propuestas ofrecidas, darles viabilidad, todas ellas con un común denominador, “IGUALDAD”.
Y aquí que nadie se las dé de “descubridor de la pólvora”, como reza un dicho popular, ya que es sabido que una fórmula potente que apunta a reducir la desigualdad social es el cerrar la brecha de infraestructura y para ello es menester darle “calidad al gasto público”, invirtiendo en obras de saneamiento y electrificación, dotar de agua potable, desagüe y alcantarillado en las zonas andinas y de la Amazonía, mejorarán las condiciones de vida de sus pobladores, sobre todo en materia de salud, porque además de prevenir enfermedades gastrointestinales, incrementará el valor de su propiedad; en el mismo sentido, el Estado debe abocarse a la construcción de carreteras y caminos que integren a los pueblos aislados del interior del país con las zonas urbanas, introduciéndolos con ello al progreso.
El desastre que ha significado y aún significa la crisis sanitaria de la covid-19, desnudó entre otras cosas, la enorme brecha en materia de acceso al internet, por lo que es de prioridad atender la “conectividad digital”, que es también una forma de inclusión, área en la que a pesar de los esfuerzos de los últimos años, se ha avanzado poco, siendo que sólo el 8.2% de hogares de las zonas rurales cuentan con internet fijo y, peor aún, un vergonzoso 90% de nuestra Amazonía carece de conectividad, cifras dadas a conocer en febrero pasado por el ministro de Transportes y Comunicaciones, Eduardo González, en el foro virtual “Conectividad para la prosperidad”, problemática, dijo, que podía subsanarse a través de “sistemas de tecnología satelital”, dada la complejidad de nuestra geografía.
El presidente Pedro Castillo tiene enormes retos, uno de ellos, el sacar de la pobreza al 30% de peruanos, por lo cual el cerrar la brecha de infraestructura ayudará en ese propósito, la que también de paso generará puestos de trabajo; todo esto sin descuidar los temas de salud pública, educación, el respeto por la división de poderes, por las libertades individuales, entre las que se cuentan la libertad de opinión y de expresión. En esto último, hacemos votos por no dejarse llevar por asesores o consejeros que pretendan hacer sentir el enorme poder político que gozará como jefe del Estado contra los medios de comunicación. Si su honor o el de su familia fuera agraviado, la vía que corresponde es la jurisdiccional, eso define el talante democrático de un Gobierno.

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