Llega a cotas paranoicas el descaro del candidato Castillo, que encarna al comunismo abimaelista. Desnudada su autodeclaración marxista, leninista, pensamiento gonzalo, plasmada en un PROGRAMA DE GOBIERNO presentado ante el Jurado electoral al inscribirse como candidato presidencial por Perú Libre (el partido propiedad de Vladimir Cerrón); y visto los efectos que recientemente ha tenido este hecho ante el electorado nacional, hoy Castillo reniega del programa de gobierno que prometió al país y le hizo ganar la primera vuelta. Según Castillo, autodeclarado marxista, él JAMÁS entregó un programa de gobierno al Jurado Nacional de Elecciones. “Fue únicamente un ideario”. Bastaría ese hecho para que un Jurado independiente anule su concurso por violentar las reglas constitucionales y legales. Pero siendo quien es el actual jefe del JNE –un simpatizante del comunismo y, además, defensor de terroristas- aquello no ocurrirá. Sin embargo, la ciudadanía no debe aceptar ser manoseada de manera tan descarada por quien aspira nada menos que a presidir la Nación. Es inaudito que quien participe en un proceso electoral incumpla cuando y como quiera las reglas del juego. ¡No debe permitirse que otro mitómano acceda a la primera magistratura del Perú! Suficientes experiencias tenemos con gente como Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti, como para volver a caer en lo mismo. La engañifa debe ser desterrada ejemplarmente de nuestra administración pública este 6/6, no votando por Castillo.
Queda aclarado que Pedro Castillo NUNCA TUVO UN PROGRAMA DE GOBIERNO. Por tanto su postulación es nula al haberle mentido no sólo a usted, amable lector, que simboliza a todo un país hastiado de mentiras; sino al Jurado electoral, perpetrando un delito que deviene en causal de nulidad a su candidatura. Estamos ante un tipo capaz de cualquier celada, apelando a una supuesta careta de “representante del pueblo”. Porque ese pueblo TODAVÍA NO lo ha elegido. ¡A Castillo sólo lo ha digitado la cúpula comunista! Y en primera vuelta, sólo votó por él uno de cada diez peruanos. Dios nos salve de que llegue a palacio quien, según reciente programa de la poderosa Radio Mitre de Argentina, “no responde a una ideología en sí misma, sino que raya casi con la locura… un candidato sin la más mínima preparación…Votan por este señor porque se moviliza en caballo, porque tiene sombrero de paja y porque dice barbaridades.”
Con semejantes antecedentes, esa presuntuosa “proclama ciudadana” fabricada por la izquierda caviar para intervenir en las elecciones como garante de nada –incluyendo al cardenal peruano, al obispo limeño y la desacreditada oenegé Transparencia-, lo que intenta es lavarle la cara a Castillo, haciéndole firmar solemnemente una proclama que incumplirá cuantas veces quiera. Porque, aunque esa prensa corrompida insista en embutirnos a Castillo como persona confiable, como político transparente y gente capaz –colocándolo junto a Keiko Fujimori delante del representante del Papa para hacerle firmar una hoja de papel y asimismo jurar sobre algo que de antemano sabe que incumplirá automáticamente- lo único que busca es bendecir la candidatura de quien representa lo contrario a sus aspiraciones, amable lector.

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