Castillo prepararía un golpe de Estado

Castillo prepararía un golpe de Estado

Sospechosa la “quietud” con que se desenvuelve Pedro Castillo, en medio de la cada vez más inminente corroboración de sus violaciones a la Constitución y a la ley; como a la comisión de delitos de corrupción (relatados por los testigos presenciales que hoy colaboran con el Ministerio Público, como Zamir Villaverde y Bruno Pacheco) adonde él aparece envuelto en condición de capo de una organización criminal, según califica la Fiscalía de la Nación. El jueves 28, Castillo incursionó en el Congreso para provocar a la representación nacional, pronunciando un discurso que describe la realidad de un país imaginario, diametralmente diferente a la actual coyuntura del Perú; y, asimismo, ignorando su condición de cinco veces imputado por la Fiscalía de la Nación por actos de corrupción. Aunque, también, Castillo se haría sentir organizando un desfile militar, en privado, rodeado de autoridades sumisas a él. Como Lady Camones, la flamante presidente del Poder Legislativo. Ocasión que aprovechó Castillo, tanto para afirmar el sometimiento (bajo su mando) de las Fuerzas Armadas, como para humillar al glorioso comando “Chavín de Huántar”, vengándose porque este derrotó épicamente a la cruel, sanguinaria banda Sendero Luminoso, a la cual Pedro Castillo ha prestado servicios en su condición de secretario general de la facción magisterial del Sutep pro senderista.

Castillo ha demostrado ser actor, antes que profesor. Su caradura y el rigor con que se desempeña en un papel de presidente cristalino, pulcro, respetuoso de la ley, incapaz de delinquir, demuestra la calaña del sujeto mendaz, inmoral, hipócrita y corrompido que tenemos al frente del Estado. Más que actor, Castillo es un títere manipulado por manos de gente extranjera, decidida a cumplir una sola misión: incrustar al Perú en la órbita roja del neocomunismo sudaca que, todo indica, hoy lo teledirige el extremismo maoísta.

Sea como actor o como polichinela, quienes actualmente le dictan el guión a Castillo habrían decidido radicalizar la conducta del régimen que preside, como estrategia para invertir su papel de víctima, convirtiéndolo en victimario. De permanecer acorralado por las evidencias e imputado por la Fiscalía de la Nación, Castillo hoy estaría poniendo en marcha un golpe de Estado, apelando a la máxima “la mejor defensa es el ataque”. El oficialismo ha decidido aprovechar la coyuntura de miedo y desconcierto que existe, tras la endeble elección de la Junta Directiva de un Parlamento que ha demostrado estar desconcertado, incapacitado para ejecutar su verdadera obligación democrática: vacar a Pedro Castillo, como única salida para que el Perú retome la vía democrática. El ataque desatado contra la Fiscal de la Nación, tanto por el Ejecutivo como por los traidores caviares, es otro componente más de este operativo golpista. El hecho es que, sumada a lo anterior, la prueba de fuego a la que el viernes 29 Castillo sometiese a nuestras Fuerzas Armadas -obligándolas a comportarse como súbditas, sujetas a su capricho dictatorial-, esta ecuación allana el camino para que el extremismo cubano y maoísta, detrás de Castillo, cierre el Congreso y declare la instalación de un régimen popular.

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