Iniciada la Pandemia, el presidente Vizcarra optó por una estrategia que prioriza la preservación de la vida, lo que se tradujo en una aparente postura gubernamental paternalista. Es por ello que, ni bien decretado el estado de emergencia e inamovilidad general, el Gobierno optó por entregar un subsidio para las familias vulnerables, confiando que en breve todo volvería a la normalidad.

Sin embargo, la nueva normalidad llegó, pero con cambios e incorporando, en nuestro hablar cotidiano, términos y conceptos como subsidio, suspensión perfecta de labores, teletrabajo y múltiples variantes de bono: bono económico, bono familiar, bono de emergencia, bono de electricidad, hasta el elaborado bono de ayuda social y salud pública universal. Es decir, en el último tramo de su gobierno, el presidente Vizcarra parecía imprimir las políticas de Estado, con un tinte rojizo populista.

Pero, oh gran sorpresa, Vizcarra pone a Cateriano El Breve como premier, principalmente para reactivar la economía, a través de medidas que, ipso facto, convirtieron al presidente de izquierdista revolucionario a derechista imperialista. Entonces, como cuando se pasa del calor al frío, la tasa se rompe, este gabinete también se quebró ipso facto, a los 21 días de juramentado.

El actual Congreso está integrado e indirectamente intervenido por dueños de pequeños partidos y universidades, capturando una cuota de poder político, mientras los partidos y políticos tradicionales son investigados, juzgados, encarcelados y fenecidos. Mientras parte de los disueltos congresistas defendían intereses de capos de las mafias políticas, los actuales defienden intereses de bandas del crimen organizado, con ramificaciones regionales. No son fuertes, ni se sostendrán en el tiempo. Sin embargo, con las armas de la democracia pudieron arrinconar a Vizcarra, y le cortan la cabeza a Cateriano El Breve.

Desde mi perspectiva, si bien al presidente le han complicado la vida, como cualquier gobernante debe encontrar la salida y seguir para adelante. En cambio, a Los Innecesarios, esta su jugada les restará votos como cancha el 10 de abril de 2021.

Quijotes, Acción Popular ha perdido la brújula, no hay norte ni visión de país en ese partido. En su interior varios quieren, sueñan, desean, se mueren pos ser presidentes. En ese ínterin, cabe preguntarse ¿qué causas reivindica y quién lidera la bancada acciopopulista? Respecto a Alianza Para el Progreso, no es necesario un análisis profundo; sus congresistas defienden los intereses de Acuña, con el operador Chehade al frente, encubriendo sus accionar bajo argumentos reivindicativos reformistas.

Hermanos peruanos, el próximo presidente y congresistas no deben ser el resultado de una tensa coyuntura política. No deben sernos impuestos por el control del sistema electoral ejercido por unos cuantos caudillos que, durante décadas, se vienen rifando el premio mayor, elección tras elección. Es hora de un nuevo gobernante joven y de nuevos congresistas que amen al Perú.

¡Jubilación Política Ya!