Comentábamos ayer la frustración que produce siquiera imaginar que la lacra caviar siga mandando en nuestro país, tras más de dos décadas de autocracia. Continuamos los peruanos siendo meros conejillos de estos cafres que se apropiaron del país sin el voto popular. Porque sin permiso suyo, amable lector, controlan la vida, hacienda y voluntad de 32 millones de ciudadanos. De Gorriti hasta Sagasti, pasando por García Sayán, toda esa escoria de ganapanes que vive de sus impuestos, maneja directa y/o indirectamente los cargos públicos en las más altas esferas. Además, cobran tasas millonarias por asesorías inútiles, exigiéndolo a cambio de guardar silencio ante las corruptelas de los gobernantes. Los caviares logran así todo lo que les convenga. No es exageración. Es la verdad. Desde la asunción de Toledo, salvo el interregno de Alan García II, tienen coactada a la presidencia de la República, el poder Judicial, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, la Policía Nacional, etc. Concretamente, al país entero. Con una ventaja sobre las autoridades electas y/o nombradas por los representantes del pueblo. Que estas últimas asumen responsabilidades por su cargo, mientras los caviares –en realidad titiriteros de esos pinches que fungen de autoridad- están exentos de culpa porque apenas aparecen como estrategas contratados.
Sin embargo Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti no sólo gobernaron sino delinquieron, estando bajo el control político de los citados popes caviares. Excepto Sagasti -el último de ese quinqué de mandatarios- que se sepa hasta el momento los demás ya están imputados por la Fiscalía y procesados por los jueces y/o en vía de estarlo. Pero recordemos que no están acusados por cualquier crimen. Lo están nada menos que por corrupción. Por haberle robado a este país cuando menos decenas de millones de dólares. En consecuencia, necesariamente los caviares que les rodeaban estaban al tanto de las fechorías de estas joyitas. De esto no hay excusa para el clan caviar. Mafia que a lo largo del tiempo no ha cogobernado como mera espectadora de la mano de este póquer de presidentes corruptos. ¡Ha gestionado el poder a su lado! Ciertamente es cómplice. Porque ha desempeñando cargos de ministro, asistente o lo que fuere de estos jefes de Estado procesados. Por tanto, el día que la Justicia se libere del secuestro en que sobrevive –por parte la organización caviar -y los jueces y fiscales dejen de ser rehenes de ella, el sistema judicial deberá acusar, investigar, procesar y condenar a los “asesores” caviares que cogobernaron durante estas dos décadas.
Parte medular de la labor de zapa que cumple la mafia caviar es limpiarse como sea de estas acusaciones. Usando su influencia -y la perfidia del chantaje- logra que los fiscales, procuradores y jueces orienten sus procesos de manera parcial, eliminando cualquier riesgo que pueda incluirles. Pero por más presión que ejerzan los caviares para separar al candidato Castillo de su mentor Cerrón y quedarse ellos en el poder por muchos años más para proteger su pellejo, la Justicia sabrá desbaratar su vileza y les condenará rigurosamente.

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