El Congreso está ahora nuevamente en un dilema de imposible solución. Aprobar el nuevo gabinete encabezado por la antiminera Mirtha Vásquez, que incluye a varios impresentables, o censurarlo y quemar una de sus dos opciones antes de su disolución.

Todo indica que, finalmente, lo van a respaldar. El antecedente señala que están dispuestos a tragar muchos sapos, como lo hicieron con el anterior gabinete que incluía a los indescriptibles Guido Bellido, Íber Maraví y otros similares.

De hecho, ese problema no tiene solución si se mantienen dentro de los parámetros que les marca el gobierno. Es decir, actuar frente al desgobierno de Pedro Castillo como si fuera un gobierno democrático normal, cosa que evidentemente no es.

No solamente se trata de un grupo comunista que tiene la declarada intención de establecer una dictadura chavista a través de la convocatoria a una asamblea constituyente, sino que es un desgobierno infestado de ineptos, incapaces y prontuariados.

El asunto es que esto no puede resolverse cambiando ministros y funcionarios, porque Castillo ha demostrado que además de su ignorancia, incompetencia e ideas populistas y comunistas, no es capaz de convocar a gente distinta a él mismo. Salvo con algunas excepciones, que son más bien intentos para adormecer y generar ilusiones en los cándidos que creen que podrán reformar y reorientar al conglomerado comunista que se ha apoderado del Estado.

La nueva presidenta del Consejo de Ministros (PCM), Mirtha Vásquez es una activa antiminera que ha contribuido a arruinar muy importantes proyectos mineros, como Conga en Cajamarca, que a su vez ha arrastrado a otros tres o cuatro de gran envergadura en esa región. Eso le ha costado mucho al Perú y a Cajamarca, sumida en la pobreza luego de sucesivos gobiernos regionales comunistas que han derrochado, robado y mal utilizado los miles de millones de soles que han recibido por canon minero.

Y después le echan la culpa del desastre a la economía de mercado, a la Constitución de 1993 y a la democracia, cuando en realidad es la pésima y corrupta gestión de gobiernos regionales y municipales.

Hoy día otro representante de esa “izquierda andina”, Cáceres Llica, que también decía representar al “Perú profundo” y se viste, como Castillo, con trajes estrafalarios, está en prisión preventiva por los latrocinios presuntamente cometidos en su desastrosa administración.

Era previsible que ocurriera eso, conociendo los antecedentes del individuo, muchos de los cuales eran conocidos cuando fue elegido. A pesar de lo cual las mayorías indignadas y contestatarias le otorgaron su voto y su respaldo.

El Congreso posiblemente otorgará la confianza al pésimo gabinete de Vásquez, con lo que quedará demostrado que aún recurriendo a medidas acertadas como precisar la cuestión de confianza, no hay manera de mejorar lo incorregible si no se vaca a Castillo. El Perú no puede soportar cinco años de un desgobierno como el que hemos sufrido durante 90 días.

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