Hace unos días, haciendo un recuento con mi padre de lo que nos ha traído este año, lo que se ha llevado y, en general, lo que hemos vivido, me hizo una pregunta suelta… “y entonces, ¿qué nombre le pondrías a este año?…
Fue una pregunta algo difícil de responder ya que este año dentro de todo nos ha dejado más aprendizajes que ningún otro. Sin hacer mucho esfuerzo, creo que todos este año podríamos tener más de un nombre en la cabeza si nos preguntan, por ejemplo, si conocemos a alguien que ha perdido su trabajo en los últimos meses, o si alguien ha quebrado su negocio; y en lo personal, si conocemos a alguien que haya perdido la vida a causa de esta pandemia. Creo que este año ha hecho que todos nuestros retos previos se vean disminuidos a la mínima expresión, ya que si hoy seguimos en pie es porque de todas las dificultades, seguimos avanzando.

Es importante que ya por estas fechas miremos hacia atrás y veamos qué fue lo que hicimos bien que nos ha permitido seguir aquí, qué acciones tomamos y cuáles otras dejamos de tomar; ese conjunto de decisiones puede ser la base para nuestro manual de manejo de crisis, antes de lo vivido la gran mayoría de nosotros no tenía la menor idea de cómo enfrentar una situación de aislamiento social, donde toda la cadena de suministros se ve paralizada, donde, al inicio, ni siquiera la venta online era una alternativa, donde debo realmente escoger con qué colaboradores me quedo en la empresa y a cuáles inevitablemente debo dejar ir, qué cuentas pago prioritariamente y cuáles rezago por un tiempo, entre otras decisiones que tal vez nunca había enfrentado y menos en simultáneo.

Para poder cerrar este año debemos capitalizar todas estas experiencias, entender que en el proceso de nuestro desarrollo laboral o empresarial, habrá momentos donde el tener metas de crecimiento y superarlas, será el objetivo a lograr, habrá momentos donde la expansión de nuestro negocio, diversificación de nuestros servicios, crecimiento en canales comerciales o en base de proveedores, serán la recompensa de un año bien trabajado, pero también habrá años donde la única meta a perseguir es la supervivencia, la capacidad de resistir y seguir adelante a pesar de todas las dificultades que se nos han ido presentando.

Este año, sin temor a equivocarme, es el año de la resistencia, ha sido aquí donde nos hemos puesto a prueba en diferentes aspectos en simultáneo y debemos entender qué hemos hecho para lograr salir airosos dentro de todo, ¡enfrentemos el 2021 con la seguridad de haber superado el 2020 !

¡ Feliz año nuevo para todos, un gran abrazo y adelante!