Columnista - César Campos R.

Justicia en su hora

César Campos R.

Periodista Profesional y colegiado, egresado de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con más de 35 años de experiencia como director y editor de diversas publicaciones nacionales, director y productor de programas radiales y de TV.

5 may. 2019 03:10 am
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El primer testimonio incriminatorio directo contra el expresidente Alan García por parte de Miguel Atala. La condena ratificada por la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema al congresista Edwin Donayre a cinco años de prisión efectiva. La revocatoria de la detención preventiva de los hermanos Frank y Jorge Chávez Sotelo determinada por la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Apurímac. El rechazo del juez Juan Carlos Sánchez Balbuena al pedido de la Fiscalía de dictar detención preventiva contra el exministro Enrique Cornejo y otros antiguos funcionarios públicos. La suspensión de 120 días a la parlamentaria del Frente Amplio María Elena Foronda aprobada por el pleno Congreso.

Todos estos temas han sido parte de las noticias más importantes de la semana precedente. Todos tienen que ver con procedimientos y ejecuciones judiciales relacionados con personajes claves de la política o los conflictos sociales, así como el ejercicio del poder sancionador interno del Legislativo (incluido el de Donayre a quien ya le levantaron la inmunidad parlamentaria y fue declarada la vacancia de su cargo). Todos suscitan grandes polémicas con líneas marcadas de aprobación o rechazo.

Lo de Atala debe pasar a una fase de corroboración que, de acuerdo a sus afirmaciones, puede superarse fácilmente. Basta que se verifiquen retiros sistemáticos de sus cuentas bancarias entre el 2010 y 2018, la compensación recibida desde la cuenta de Andorra, el intercambio de llamadas telefónicas con el fallecido expresidente y registro de visitas a Palacio para hallar mínimamente razonable su imputación.

Donayre –para quien increíblemente no se le aplicó un plan de seguimiento policial desde la primera sentencia suprema pese a la experiencia padecida con Benicio Ríos, otro congresista desaforado del Parlamento que eludió la detención inmediata– no podrá llegar muy lejos. Esto si realmente las autoridades quieran ubicarlo con el baldón que tienen luego de la fuga de César Hinostroza.

Lo de los Chávez Sotelo suena a un arreglo político-judicial pero la apuesta por la tesis del abuso de las detenciones preventivas merece saludar la medida. Igual el caso de Cornejo Ramírez y compañía, a quien ni Jorge Barata u otro funcionario de Odebrecht mencionan como receptor de dinero ilegal. Y lo de Foronda avisa que la resocialización laboral de un terrorista liberado no debe darse en el aparato público.

“Un gran poder conlleva a una gran responsabilidad”, dijo Franklin D. Roosevelt en el último discurso previo a su muerte. La frase la recordamos por la versión de El Hombre Araña del recientemente desaparecido Stan Lee. Deberíamos gritársela a nuestros operadores judiciales. Porque es la hora de la justicia y ésta debe ejercerse con firmeza pero también con enorme ponderación.

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