César Campos R.

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AGENDA POLÍTICA

Acerca de César Campos R.:

Periodista Profesional y colegiado, egresado de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con más de 35 años de experiencia como director y editor de diversas publicaciones nacionales, director y productor de programas radiales y de TV.



Partido-feria

  • Fecha Domingo 3 de Noviembre del 2019
  • Fecha 1:50 am

Hubo alguna vez en el Perú un sistema de partidos que aspiraba a canalizar la participación ciudadana mediante el forjamiento de identidades ideológicas o programáticas, con base en las cuales se pugnaba por el acceso al poder político. Hubo alguna vez el intento de darle protagonismo a las masas organizadas y conscientes, capacitarlas e involucrarlas en el uso de mecanismos democráticos sólidos como para frenar el imperio de los caudillos y fortalecer a las instituciones.

El desaparecido Pedro Planas nos recuerda en su obra “El 900: balance y recuperación” un fragmento de la Declaración de Principios del Partido Nacional Democrático (llamado también “Futurista”) fundado por José de la Riva Agüero y Osma, Víctor Andrés Belaunde, José Gálvez, Julio C. Tello, Óscar Miró Quesada y otros jóvenes intelectuales en 1915, el cual señala: “la vida pública nacional ha estado reducida al personalismo más estrecho, a la mera intriga que ni siquiera suele ser ingeniosa; a una serie de tristes mezquindades; a la repetición monótona y desesperante de iguales inconsecuencias y de los mismos extravíos”.

A despecho de su escasa vigencia y nula influencia popular, el enfoque del PND no pierde actualidad y describe males concretos que han perdurado en nuestra historia. Pero si a partir de la irrupción del comunismo y el aprismo en la escena del debate político durante los años 30 del siglo pasado, germinó el pudor de afirmarse en una utopía y ser leal a ella, ahora –siglo XXI– resulta un arte aplaudido el cambio de camiseta, ovular en uno de los tantos vientres de alquiler, dejarse engullir al paso por un partido como si el o la aspirante al Parlamento fuese una deliciosa salchipapa.
El tránsito hacia esta nueva “moral” política ha sido abrupto y sin escalas. Julio Guzmán, por ejemplo, la expone con ardor y sin vergüenza alguna. Interrogado sobre a cuáles congresistas del Parlamento disuelto quisiera para su partido Morado, menciona a Alberto de Belaunde, Indira Huilca, Alberto Quintanilla y otros, añadiendo: “Pronto haremos públicos varios pases”. (La República, 06/10/2019).

¿Pases? No habla Gareca, Bengoechea o Autori. Habla el líder de una nueva agrupación con grandes posibilidades de llegar a la presidencia de la República. El concepto “pase” – que en su extensión futbolera, supone la compra de un activo humano para lucir los colores de otro equipo – ya está asumido, así como así, en el argot de Guzmán y otros de su especie, las “novedades” del espectro político y la mejor garantía que el Perú empieza a “desjoderse”, según Mario Vargas Llosa.

No santifico a los viejos partidos que descuidaron su institucionalidad y morirán por sus necedades internas. Pero los partido-feria merecen tanto o más repudio que los anteriores.

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