Las encuestas coinciden afirmando que los candidatos presidenciales para la Presidencia de la República en la segunda vuelta electoral, se distancian 10 puntos a favor de Perú Libre (PL) de Pedro Castillo; tendencia que se va acortando, en la medida que pasan los días y, aquellos que pensaban votar en blanco o anular el voto, van tomando posiciones a favor de lo que consideran el mal menor.

Sin embargo, el discurso de Fuerza Popular (FP), liderado por Keiko Fujimori, debe ser más claro en la defensa de las libertades, los derechos de todos y la democracia. Es necesario que se centre en promesas realistas y puntuales, en contra del populismo y a favor de un programa político que apueste por el desarrollo del país, basado en soluciones a corto plazo para afrontar la pandemia y mejorar el sistema de salud; superar la pobreza extrema, con programas urgentes de hambre cero; recuperar el año escolar perdido y avanzar sosteniblemente en la educación; asegurarnos la lucha frontal contra la delincuencia común y la corrupción del Estado; el trabajo digno y facilidades para la inversión de la pequeña y la mediana empresa.

Si bien un alto porcentaje de ciudadanos pensamos que la opción de PL, abiertamente de izquierda extremista, significaría que el país cayera en manos del Foro de Sao Paulo, aval de gobiernos totalitarios como el de Maduro; no por eso estamos dispuestos a darle un cheque en blanco a FP, sobre todo, porque es evidente que no supo gestionar ni conducir una bancada largamente mayoritaria en el Congreso de la República, ni menos trabajar con un gobierno, afín a la economía de mercado que ambos propugnaban y, en consecuencia, hemos vivido un lustro perdido, situación que jamás se debe repetir.

Aunque ahora, dice el candidato a la primera vicepresidencia de FP que, “si fuera necesario, pedirían perdón cien veces por sus errores”, no pasa de ser una frase que deben aterrizar en propuestas concretas, modificar su Plan de Gobierno original y corregir aspectos que les ayuden a sumar ese 13% de votación conseguido en primera vuelta. Sin duda, tienen que ser votos de los militantes y simpatizantes de Renovación Popular, Acción Popular, Alianza para el Progreso, entre otros que, claramente, son partidos políticos que se oponen a un gobierno del partido de Vladimir Cerrón, el controvertido ex gobernador regional de Junín, quien asegura que, si ganan, se “quedarían en el poder, como lo han hecho en Venezuela”.

Avanza País, ya le dio la espalda a FP, su líder De Soto partió a la playa norteña de Máncora, en avión privado, para reunirse con el candidato Castillo, y salir de ese cónclave piropeando al cajamarquino, asegurando que “es inteligente, carismático y flexible”; aunque no consiguiera lo que sospechamos deseaba don Hernando, una Hoja de Ruta que respaldara a su ahijado, para quien ahora trabaja, nada menos que el controvertido Jorge Paredes Terry, mano derecha del famoso economista en campaña. ¿Cómo les quedaría el ojo a tantos de sus cándidos votantes?

Los demás candidatos siguen escondidos, sólo Rafael López-Aliaga está recorriendo el país en lo que denomina Caravana de la Esperanza -en contra del Comunismo, no de un candidato-; Renovación Popular es social cristiano y el único partido político que tiene como bandera la lucha contra la corrupción de Odebrecht; la defensa de la vida, en oposición al aborto y la eutanasia; la defensa de la familia y de la economía social de mercado, y no dará un cheque en blanco a nadie.

Ex Congresista de la República