El director y dueño del diario La República, Gustavo ‘Chicho’ Mohme, escribió una columna de opinión lamentando el despido de América Televisión y Canal N de su socia ideológica: la nefasta Clara Elvira Ospina. Hagamos un paréntesis aquí para explicar por qué este calificativo no es exagerado para la periodista colombiana. Ospina impulsó el falso reportaje acerca de una investigación de la DEA en contra de Keiko Fujimori por lavado de activos -al que Jaime de Althaus considera como un “operativo político”-, para tumbarse su candidatura presidencial en el 2016. También esta señora, que tendrá ahora mucho “tiempo para leer”, apoyó el golpe de Estado que dio Martín Vizcarra al cerrar el Congreso de manera fáctica, además de azuzar a los jóvenes equivocados para que marchen en rechazo de la vacancia del lagarto y la posterior asunción de Manuel Merino a la presidencia, entre otras perlas que por espacio no mencionamos. Pero, en simple: Clara Elvira Ospina dirigió el gigantesco aparato mediático, a través de su marioneta parlante Mávila Huertas, para arrojar estiércol a todo aquel que se atreva a fustigar a Vizcarra, como fue el caso de los exparlamentarios Mauricio Mulder y ‘Vitocho’ García Belaunde.
Mejor volvamos al texto de ‘Chicho’ Mohme, a quien el propio Vladimiro Montesinos ha bautizado como el “topo” del fujimorato. En el escrito, este desliza que Clara Elvira Ospina fue despedida por no apoyar a Fujimori Higuchi luego de que ambas sostuvieran una reunión, cuando, en realidad, su salida ya estaba cantada desde meses atrás, según ha contado Martha Meier Miró Quesada. Mohme asegura, asimismo, que, tras la salida de Ospina, presentó su dizque digna renuncia al cargo de miembro del consejo editorial de canal 4 y N, argumentando que no pretende ser “comparsa silenciosa” del nombramiento del reemplazo de su excompinche. El “agente topo”, como lo ha bautizado Beto Ortiz, culmina su pronunciamiento sosteniendo que los insultos que podría recibir su medio de comunicación por ejercer un presunto periodismo límpido son “medallas que llevaremos, con orgullo, por generaciones”.
Resulta, pues, harto paradójico que quien le ha lamido las suelas a todos los gobernantes de turno a cambio de publicidad estatal pretenda dar ahora clases de integridad. Más bien, el señor Gustavo Mohme debería responder por qué no se pronunció en su momento por los más de 50 periodistas que despidió sin asco, en plena pandemia del coronavirus, por intermedio de despreciables correos electrónicos. Ellos merecen explicaciones por su salida intempestiva. Adicionalmente, tendría que contestar por qué coloca a damas con rostros lindos en puestos que él mismo inventa y les paga sueldos envidiables, en desmedro de los reporteros que se ensucian los zapatos a diario a los que pesetea. Es evidente, a estas alturas, que solo los privilegiados pueden ser dignos de su barata solidaridad. Por último, por qué no contesta lo más importante: ¿cómo hizo para hacerse del 33% de canal 4 pagando una bicoca? Espero ansioso su siguiente columna.

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