Me parece preocupante que el Gobierno de Martín Vizcarra haya llamado al encargado de Negocios (a.i.) de la Embajada de Estados Unidos, Denison Offutt, a una reunión, para manifestarle el malestar por la “inconveniente impresión” de un twitter difundido por la misión diplomática norteamericana.

El mensaje decía: “¡Alerta! Una flota de más de 300 barcos de bandera de China con historial de cambiar nombres de barcos y desactivar rastreo por GPS está frente al Perú. La sobrepesca puede causar enormes daños ecológicos y económicos. Perú no puede permitirse semejante pérdida”.

El Perú debe agradecer la alerta norteamericana, porque es conocido internacionalmente que la flota pesquera china, así como de otros países, se dedican a depredar los océanos. Alfonso Miranda, presidente del Comité de Pesca de la Sociedad Nacional de Industrias, recordó que en el pasado las embarcaciones chinas han tenido una conducta “dudosa”, calificativo que, asimismo, utiliza el Ministerio de la Producción.

El presidente Donald Trump, acaba de decir en las Naciones Unidas que China “vierte millones y millones de toneladas de plástico y basura en los océanos, sobrepesca las aguas de otros países” y destruye los arrecifes de coral.

Cabe destacar las palabras del contralmirante Jorge Portocarrero Castillo, comandante de Operaciones Guardacostas de la Marina de Guerra del Perú: “Ellos saben que nosotros los monitoreamos, porque cuando sacamos nuestros buques a hacer patrullaje, hacemos que estos salgan de las 200 millas y lleguen a la milla 240-245 y se metan entre ellos, navegan entre las naves pesqueras, para que sepan que los estamos viendo. Igualmente, los aviones de exploración pasan encima de ellos, de tal manera que también se den cuenta de que los estamos observando”.

Entonces, con lo afirmado por el contralmirante y por los antecedentes de esa flota depredadora ¿por qué la Cancillería llama al diplomático estadounidense?

¿Por presión de la Embajada de China a Palacio de Gobierno? Es lo más seguro. Para Palacio, China es intocable, a pesar que por acción u omisión son culpables de la pandemia con la complicidad de las Organización Mundial de la Salud. Recordemos el vasallaje que existió hacia China, cuando el entonces desastroso ministro de Salud, Víctor Zamora premió a los médicos chinos que vinieron a darse una vuelta al Perú; y, sin embargo, no lo hizo cuando vinieron delegaciones de médicos de otros países. Igualmente, mintió atacando al presidente norteamericano, Donald Trump, porque según dijo había comprado todas las pruebas moleculares del mundo. O cuando prefirió las pruebas chinas sobre las coreanas. Cuando la ideología se entromete, perjudica enormemente.

Los elogios de este Gobierno a los chinos malos (los comunistas) –los chinos buenos son los taiwaneses- son excesivos, a pesar que son culpables de los estragos de su pandemia. De otro lado, pareciera que se está actuando como si el presidente Trump vaya a perder las elecciones, y si así fuera –que no creemos- hay que recordar que, tanto republicanos como demócratas, están de acuerdo en su política hacia China. El Perú no debe parcializarse con China.

Nos hacemos eco de las palabras del excanciller, Óscar Maúrtua de Romaña, quien como presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional, afirmó: “Consideramos que sería pertinente un pronunciamiento de Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), respecto a la legitimidad de las actividades de explotación marina que vienen llevando a cabo flotas pesqueras extranjeras en las proximidades de las 200 millas de zona económica exclusiva de los países del pacífico sur, así como indicar qué medidas de coordinación se vienen llevando a cabo con los países de dichas naves para la conservación en alta mar de los recursos vivos, de conformidad con los artículos 116-120 de la CONVEMAR”.

El Gobierno ecuatoriano fue más duro en sus pronunciamientos cuando señaló que la flota pesquera china “no han ingresado en las islas (Galápagos), pero representan un riesgo a la diversidad marina”.

Lo peruanos agradecemos a la Embajada de Estados Unidos por su alerta.

Ricardo Sánchez Serra- Analista internacional