Chirinos, Ávalos y Combina

Chirinos, Ávalos y Combina

Es mérito de la congresista Patricia Chirinos el haber empujado a la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, a hacer un “gesto” al abrir investigación (suspendida hasta el final de su mandato) a Pedro Castillo. Si no hubiera sido por Chirinos, la fiscal ni siquiera se hubiera molestado en “abrir la puerta” para que se investigue al Presidente luego de cinco años. Como es obvio, lo hecho por Zoraida no es más que un engañamuchachos, una formalidad sin contenido que contradice el sentido común, pero que ya fue aplicada por ella misma para blindar al lagarto Vizcarra antes de que fuera vacado por incapaz moral. Y aunque la evidencia de los chanchullos de Castillo y sus secuaces es abrumadora, el Ministerio Público, conducido por Ávalos, ha preferido ser cómplice de la corrupción al claudicar a su labor de investigar aquello que salta a la vista. Razón de más para que la acusación constitucional presentada por Chirinos vaya hasta las últimas consecuencias. Zoraida Ávalos debe recibir una sanción ejemplar por corromper el Ministerio Público y ponerlo al servicio de delincuentes con sombrero o de cuello y corbata en las más altas esferas del Estado. Y en el Congreso las bancadas democráticas deben respaldar la acusación si es cierto eso que predican contra la corrupción, no dejando de lado el hecho de la zamarrería de Ávalos de querer desinflar la acusación constitucional aduciendo que “ya cumplió con su deber”. Es precisamente porque no lo ha cumplido que debe ser destituida y quienes la apoyen con formalismos serán cómplices de la corrupción ante la opinión pública.

Paso a otro tema. Se calienta la campaña electoral para las municipales y regionales. Lima es la pera en dulce y esta semana ha entrado al escenario un nuevo precandidato: César Combina. Lo ha hecho por el fujimorismo-keikismo. Dice que entra en la cancha para buscar la unidad de la derecha y del centro, pero no se entiende cómo con una candidatura más en ese mismo espacio. Tiene todo el derecho, por supuesto, a entrar en lisa, así como el fujimorismo-keikismo de presentarse en la contienda. ¿Pero suma o resta? Los hechos indican que el fujimorismo nunca ha ganado en Lima una alcaldía ni en sus mejores tiempos y no hay hoy alguna razón nueva que contravenga esos hechos. Queda claro que como lección política de la última elección se tiene que existe arraigado en más de la mitad del país un antifujimorismo radical que sirve para que cualquiera que se ponga al frente, hasta un personajillo como Pedro Castillo, gane la elección con la ayuda de la coalición “todos contra Keiko”.

Mientras, en el bando del fujimorismo, los apoyos son meramente circunstanciales y no sustanciales. Esto quiere decir que aquellos que votaron por Keiko en la segunda vuelta de las elecciones 2021, buscarán su propio camino por lo que el lanzamiento de Combina es un factor más de división y no de unión, contrario a lo que predica. Por lo pronto ya empezó una guerra soterrada entre quien va primero en las encuestas (que por norma de la costumbre política nunca gana la elección), Rafael López Aliaga y Combina. Entre ambos se desgastarán en el año que queda dejando espacio para un tercero dentro del espectro político de centro-derecha. Aquel que combine al “buen vecino” con un perfil político de contrapeso al sombrero, será el que gane la elección en la capital. Ah, y no será alguien chamuscado por las presidenciales y con “pasado” demasiado político. ¿Corren las apuestas?

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