Si nos atenemos a la única encuesta a boca de urna difundida anoche, el izquierdista radical Pedro Castillo estaría en segunda vuelta. Solo faltaría ver con quién. Nada está dicho, y lo prudente es esperar los primeros resultados de la ONPE.
Hace exactamente una semana, el domingo 4 de abril, la última simulación de voto de Ipsos, que es la misma empresa que estuvo a cargo del estudio a boca de urna, no ubicaba a Castillo entre los primeros en el simulacro de votación. Yonhy Lescano, Hernando de Soto, Verónika Mendoza, George Forsyth, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga se ubicaban entre los cinco primeros lugares (en ese orden). Anoche Forsyth y Mendoza salían de la disputa de la segunda (siempre según el sondeo).
Hace cinco años, los candidatos Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski pasaron a la segunda vuelta y la izquierdista Verónika Mendoza vio frustrada su intención de disputar la presidencia con Fujimori Higuchi. En ese entonces decíamos que el Perú le dio la espalda a modelos estatistas y trasnochados, que el Perú no quería cambiar una receta que con todos sus defectos había funcionado. Hoy no podemos decir lo mismo.
¿Qué ha pasado en estos últimos cinco años? Si bien –según Ipsos-, Castillo habría alcanzado el 16 por ciento de intención de voto, sus adhesiones a nivel nacional responderían a una disciplinada campaña que aglutinó a la izquierda radical y del interior del país. La izquierda limeña y caviar se quedó en eso. Así como para muchos en el espectro ideológico opuesto el rechazo a la tibieza cosechó votos, pareciera que lo mismo ocurre en la izquierda.
Cinco años de corrupción e ineficacia y de una demolición sistemática del sistema de partidos políticos y del Parlamento, han pergeñado a un Pedro Castillo que surge del ala dura del sindicato magisterial.
Aunque al profesor Castillo no le guste, hay que decirlo: pertenece al ala radical del Sutep: Conare. Ligado a Movadef, el brazo político de Sendero Luminoso.
Movadef ha sido fundado “de puño y letra” por el propio Abimael Guzmán, según documentos hallados en su celda.
Además, el socio político de Castillo es el ex gobernador regional Vladimir Cerrón sobre quien pesa una condena por corrupción.
Como todo modelo populista de izquierda, plantea un referéndum para instalar una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución y desactivar el Tribunal Constitucional. Entre sus propuestas también se encuentra indultar a Antauro Humala, condenado por el asesinato de policías.
Castillo no es un outsider, no se confundan. Sabe hacer política y tiene claro su objetivo.
Esperemos con serenidad los resultados oficiales y entre tanto analicemos cómo, por qué y para qué llegamos hasta este punto.