Con la ayuda de China comunista probablemente Pedro Castillo apure el paso para cerrar el Congreso y convocar a una Constituyente, usando como excusa el anuncio chino del cese de operaciones en Las Bambas, productora del 2% del cobre mundial. Facilitarle la Constituyente a Castillo, de eso se trata el anuncio de la minera MMG.

En política no hay coincidencias. El primer representante diplomático visitado oficialmente por Castillo fue el embajador de China. Ahora MMG, una multinacional mayoritariamente propiedad del partido comunista chino, informa la interrupción de sus operaciones en Las Bambas por la conflictividad social en la zona y el bloqueo de la vía por dónde transportan el mineral, como si ese problema no se arrastrara desde tiempos del humalismo. Y el aviso se da justamente cuando Castillo está ad portas de un juicio político y de una potencial vacancia.

Este régimen necesita aniquilar al Poder Legislativo, ese siempre fue el plan y ya no puede esperar pues la corrupción de su entorno salpicó al del sombrero: veinte mil dólares del ex Secretario Bruno Pacheco en el baño de Palacio; la presunta reunión con Karelim López Arredondo en Breña, a saber relacionada con Termirex, una de las empresas ganadoras de la licitación para la construcción del puente Tarata sobre el río Huallaga; el intento de ingreso clandestino a la casa de Breña, donde nadie sabe qué se negocia, de qué se habla ni qué despacha el estropajo que funge de presidente.

Castillo podría señalar al capítulo económico de nuestra Constitución como la raíz de todos los males, incluida la salida de MMG, y vender la idea de una Constituyente del “pueblo”, ese “pueblo” disconforme con el estado de las cosas a manos de los grandes inversionistas mineros.

Terminaría así con el contrapoder del Congreso –incómodo agente fiscalizador–; rompería el equilibrio de poderes; redactaría su Constitución comunista y se enquistaría en el cargo al que arribó gracias al fraude en mesa. Fraude que el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Dr. Jorge Salas Arenas, prefirió no ver. Y vayan casualidades, Salas Arenas es maoísta declarado, ex defensor de terroristas de Sendero Luminoso y ex integrante del Partido Pekinés, de Arequipa.

El capítulo económico y la Constitución del 93 no deben tocarse, pero sí la Ley de Concesiones. No es posible que en 2004 se concesionó Las Bambas a Xstrata Copper bajo ciertas condiciones, para que en 2013 la vendiera a la cuestionada Glencore y al año siguiente la adquiriera el consorcio MMG Limited-Guoxin International Investment- CITIC Metal.

Cuando una concesionaria se retira, el yacimiento debe volver al Estado para una nueva licitación. Así debe hacerse, ya, con Las Bambas para que sus dueños comunistas no estén con jueguitos que perjudican a nuestro país; y menos con comunicados manipuladores que nos dejan mal parados ante la comunidad internacional. A otros con su cuento.

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