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¿Crisis política o tormenta en un vaso de agua?

  • Fecha Viernes 20 de Septiembre del 2019
  • Fecha 2:10 am
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Una verdadera crisis política supone que exista un “entrampamiento” -denominación utilizada por el Presidente Vizcarra- que impida al sistema político funcionar adecuadamente. Habría una auténtica crisis, si fuera cierto que existe una sistemática actuación obstruccionista, como lo argumentan los entusiastas del adelanto de elecciones; pero no es así, porque como lo demuestran las cifras este Congreso colaboró más con el Gobierno que los anteriores parlamentos: convalidándole mayor porcentaje de decretos legislativos –solo 1% fueron derogados- aprobándole más proyectos de ley y todas sus solicitudes de delegación de facultades, e interpelándolo menos; sin contar la aprobación oportuna y consensuada de las tres  leyes de presupuesto, a diferencia de los conflictos que se dan en torno a su elaboración en otros países -incluido EEUU- y como ocurrió en el nuestro en la década del 90. Además, si existiera obstruccionismo, el actual Ministro de Economía y un antecesor suyo -Alfredo Thorne- no habrían reconocido que tuvieron buena relación con el parlamento.

Ante la contundencia de las cifras y de los importantes testimonios citados, que evidencian que no hubo obstruccionismo, los estrategas de la victimización del Gobierno evocan hechos ocurridos hace dos años o más -como la censura al Ministro Saavedra, los cuestionamientos contra la Ministra Martens, la negación de confianza al Gabinete Zavala- aunque nada de similar trascendencia ocurra ahora, ni en el pasado reciente. Incluso alegan que PPK fue víctima de la fiscalización del Congreso y no de sus propios actos, por los cuales renunció y ahora es investigado.

Contestados esos argumentos y habiéndose promulgado las normas sobre la reforma política –sin observaciones del Ejecutivo- se desvanece también el argumento de que ésta había sido desnaturalizada por el Congreso. No obstante, dicha reforma política no podrá ser íntegramente aplicada en las próximas elecciones porque -eso que hasta hace pocas semanas era vital, indispensable- ahora ya no es importante para el Presidente, pues su nueva urgencia es el adelanto de elecciones, olvidando que insistía en que “la reforma política es una prioridad para el país (…) es un gran paso para fortalecer la democracia y tener una mejor representación”.

En consecuencia, los únicos pretextos que quedan para simular el supuesto “entrampamiento” son: que la inmunidad -que se aplica solo a 130 personas- no fue modificada exactamente como el Presidente Vizcarra quería (yo también hubiera preferido otra fórmula y la propuse); y que las investigaciones contra los fiscales Chávarry y Gálvez no fueron autorizadas con el alcance que algunos esperábamos ¿En verdad eso justifica que desde hace más de un mes el adelanto de elecciones sea el único punto de la agenda presidencial, mientras el país requiere con urgencia más seguridad, mejor educación, salir del estancamiento económico, combatir la anemia infantil, generar empleo, acelerar la reconstrucción del norte, entre otros problemas igualmente relevantes?

La situación exige dialogar y buscar coincidencias que unan, en lugar de exagerar las discrepancias, porque los problemas se solucionan enfrentándolos, no aparentando una tormenta en un vaso de agua para huir de ellos.

MIKI TORRES – Congresista de la República



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