La izquierda caviar: Coima y reciclaje

La izquierda caviar, que gobernó ineficientemente Lima con Susana Villarán, decía ser la reserva moral del país y combatir una mafia que impulsaba su revocatoria. Sin embargo, demostró ser de una precariedad moral nunca antes vista, y tener un alto nivel de confabulación con una mafia más grande y poderosa, la de las constructoras brasileras, aliadas del hoy preso exmandatario Lula Da Silva. La corrupción villaranista sobrevaloraba obras, se beneficiaban con préstamos de la propia caja municipal, sus allegados ganaban millones mediante consultorías inservibles, y aumentaban el precio de peajes a cambio de coimas, atentando no solo contra el erario municipal, sino principalmente contra los bolsillos de los limeños, que a diario deben pagar los peajes más caros del continente.

Lo que Susana Villarán llama “aportes” en su reciente confesión, son en realidad coimas por obras. Un aspecto clave para demostrar los sobornos a Villarán, aparte de las delaciones de Barata, audios, correos y depósitos que obran en las carpetas fiscales, es que el 4 de enero de 2013, en plena campaña del No, se firma el contrato de concesión de “Vías Nuevas de Lima” entre la Municipalidad de Lima y Rutas Lima (concesionaria que integraba Odebrecht), el cual se otorga en adjudicación directa por 30 años, para el mantenimiento –por medio de peajes– de la Panamericana Sur, Norte y carretera Ramiro Prialé, cuyas tarifas se incrementaron exponencialmente, y que terminó con un levantamiento popular y la quema del hoy desactivado peaje Chillón en Puente Piedra. Es decir, un intercambio de favores ilícitos, inyectar dinero y que se le adjudique una obra, donde el que pierde es el ciudadano

¿Si la gestión de Villarán firma con Odebrecht un contrato en el que concesiona lesivamente una obra por 30 años y recibe 10 millones de dólares como “aportes” para la campaña del No, la cual se desarrollaba paralelamente, se puede creer que no fueron coimas? Esa es la verdadera catadura moral de la izquierda caviar que hoy abandona a su suerte a Villarán y cogobierna con Martín Vizcarra, así como lo hizo también con Toledo y Humala, reciclándose siempre para aparecer donde está la corrupción.

Por: Alexander Torres Figallo





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