¡No somos xenófobos!

En estas últimas semanas se nos ha acusado de xenófobos y algunos políticos han aprovechado este psicosocial para sacar provecho y repuntar en sus campañas políticas, como Ricardo Belmont, que, según la última encuesta realizada por Datum, se ubica en el segundo lugar de las preferencias. Y claro que le ha funcionado, el populismo en nuestro país es un cáncer que ha pasado generación tras generación.

Una población vulnerable que reacciona de manera inconsciente y que se somete es capaz de mantener al país en un estancamiento económico infinito.

La crisis profunda del éxodo venezolano ahora nos afecta más de lo que nos aporta. Un país como Perú, con niveles de pobreza según en el INEI en las regiones: sierra rural, 48.71 % de pobreza; la costa rural, 24.6 %; la selva rural, 41.4 %, y una informalidad de 73.3 %, no está preparado para cualquier movimiento económico brusco.

Los migrantes venezolanos en el Perú suman más de 400 mil, de los cuales 80 mil cuentan con el Permiso Temporal de Permanencia (PTP), y ¿el resto?, ¿qué sabemos de ellos?, ¿estarán trabajando con cargos acordes a sus estudios? La respuesta es evidente: ¡No!, están de mozos, de cobradores, de vendedores ambulantes, mototaxis. Entonces ¿a quiénes les afectó?, ¿a los de clase media y alta? La respuesta es: ¡no!, afecta a los de bajo recursos económicos, a los de la clase D y E, aquellos que cubrían sus necesidades con ese trabajo informal. Miles de peruanos se han quedado sin trabajo o han reducido su nivel de ingresos.

Perú no es España. Estuve presente en su crisis: los que se iban al paro seguían recibiendo un sueldo mínimo del gobierno; aprovecharon ese tiempo para seguir formándose o para salir del país y poner negocios en todo el mundo. Incluso en Perú tenemos un gran porcentaje de empresas españolas.

Los migrantes que estamos recibiendo ahora son pobres y no es su culpa. Su gobierno les ha quitado todo, con una inflación de 1.000.000 %, los supermercados casi vacíos, sin medicinas; por supuesto que tienen todo el derecho de buscar un lugar donde puedan tener una mejor calidad de vida.

Pero los peruanos no somos xenófobos, no tenemos nada contra nuestros hermanos venezolanos, pero cuando no nos alcanza para cubrir nuestras necesidades, buscamos culpables que muchas veces son inocentes.

Entonces la pregunta es: ¿qué se está haciendo para responder ese clamor de la población más vulnerable? Se han creado políticas de restricciones migratorias, pero ¿es esa la solución? Mientras nuestros políticos se meten cabezazos como si fueran los poderes del Estado un ring de boxeo, una parte de la población más vulnerable sufre las consecuencias de esta gran indiferencia. Estamos yendo cuesta abajo.

Mg. Janeth Villegas Arteaga





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