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Aprismo y fujimorismo: Deslinde histórico y coyuntural, teórico y práctico (I)

Desde hace algún tiempo, en particular desde el Segundo Gobierno de Alan García, y muy en especial desde antes de las aún recientes elecciones presidenciales y el inicio de la presente Legislatura, es que algunos ciudadanos (incluso politizados y muchos más no politizados) tienen la -errónea y por tanto equivocada- percepción que existe un acuerdo o alianza política y partidaria entre el aprismo y el fujimorismo. Esta apreciación se sustenta específicamente en el congresista Javier Velásquez de la Bancada Aprista quién había declarado que iba a votar por Keiko en la Segunda Vuelta Electoral, luego dijo (torpemente) que los fujimoristas eran “aliados estratégicos” del aprismo, y recientemente aparece como promotor principal de un proyecto de ley que ha sido estigmatizado como (políticamente incorrecto) en favor de las universidades privadas; y (lo que es peor todavía) en contra de la calidad y la excelencia educativa.

 

Para comenzar, la Célula Parlamentaria Aprista (CPA) siempre fue un órgano del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Aprista Peruano (PAP); por tanto, NO tiene autonomía absoluta y plena para fijar la línea ideológica, política, programática y organizacional que es responsabilidad exclusiva del aparato orgánico al que pertenece o a la Comisión Política que si puede generar lineamientos teóricos, conceptuales, metodológicos e instrumentales. De repente por encontrarse en la actualidad el PAP sin dirigentes legitimados; pues sus mandatos ya vencieron hace mucho tiempo, es que ante la falta de dirección coherente y lucida, los congresistas apristas piensan y actúan en nombre del Partido del Pueblo de acuerdo a su buen saber y entender; o también de acuerdo a sus intereses y posiciones. Pero algunos militantes de base (como quién escribe esta columna) NO compartimos tales expresiones, NI tampoco nos sentimos representados por tales comportamientos.

 

En la escasa vida democrática y electoral del país, los militantes siempre votaron, cuando nos permitieron, por nuestros propios candidatos del Partido Aprista; y cuando no, porque el APRA estaba proscrita o al margen de la ley por las dictaduras, lo hicieron en consonancia con la matriz intelectual de ser una organización de izquierda democrática, expresión de los trabajadores manuales e intelectuales del campo y la ciudad; o, también, por los candidatos que acordaron las instancias más altas (Congresos o Convenciones o Plenarias) del Partido. Por eso es que en esta última Segunda Vuelta más allá de escasas o relativas identidades y coincidencias, algunos compañeros se han visto compelidos a tener que optar por Keiko, por PPK o por el voto en blanco; tal como lo hicieron público.

 

Por ello resulta indispensable un deslinde histórico y coyuntural: entre el aprismo y el fujimorismo NO existen identidades y compromisos ideológicos, políticos, programáticos u orgánicos que nos emparenten o hermanen. Tampoco hay parentescos teóricos o prácticos.

 

VÍCTOR LÓPEZ GARCÍA (*)

 

(*) Sociólogo, Politólogo y Comunicador



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