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Educación y Dignidad

Hay personajes admirables por su bondad y amor al prójimo, por una vida entregada a aliviar del dolor y el abandono a quienes menos tienen y más necesitan, movilizando con ese propósito la fuerza moral de las sociedades.

Es el caso de Yoshiomi Tamai, fundador y presidente de la ONG más grande del Japón, ASHINAGA, a quien conocí cuando viajé a Washington invitada por su organización y fui honrada junto con el notable músico y compositor peruano Lucho Quequezana, a integrar su Consejo Consultivo Internacional.

Todas las historias de amor al prójimo tienen un comienzo.

En el caso de Yoshiomi, fue perder a su madre en un accidente de tránsito, desgracia a la que respondió trabajando en campañas de educación y prevención vial para salvar la vida de sus semejantes y apoyar a los que quedaban huérfanos

Luego, hace 50 años, fundó ASHINAGA, proyectando su energía en conseguir fondos del sector privado –ha recaudado mil millones de dólares– para educar a menores en orfandad de su país, beneficiando a 100 mil personas.

Con esa visión humanista y la experiencia acumulada, en alianza con las más prestigiadas universidades del mundo, ahora Ashinaga impulsa un proyecto llamado “Visión para 100 años hacia la región Sub-Sahara del África”, zona de gran potencial, pero de mucha miseria, que hace imposible que niños sin familia, víctimas de guerras, enfermedades y desastres naturales, puedan acceder a la educación escolar y superior.

La organización, ante ello, les facilita becas y préstamos para costear sus estudios en Universidades, dinero que los beneficiados pueden pagar en 20 años, sin intereses; al culminar sus carreras, esos jóvenes retornan a sus países para volcar sus conocimientos en provecho de la sociedad.

Conocí a algunos beneficiarios y escuché sus sorprendentes historias.

Al conversar con ellos y mirar rostros alegres, palabras generosas y observar el cambio en sus vidas –muchos son hoy exitosos profesionales– sólo puedo agregar que la solidaridad y el amor hacen milagros no solo en el país del Sol Naciente, sino en 49 naciones africanas que se están beneficiando de este proyecto.

Yoshiomi Tamai cree en el potencial de la juventud y piensa, con razón, que la educación los instruye y dignifica.

Pienso que esta ejemplar historia debe ser conocida por todos los peruanos, como también debemos conocer que la generosidad japonesa con nuestro país se ha manifestado en los desastres naturales y en programa de cooperación económica cercanos a los 6 mil millones de dólares.

Marilú de Cossio de Gonzales Posada, Presidente del Instituto Mundo Libre del Perú.





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