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El Mao Tse-Tung que conocí

Terminado el Congreso Mundial de Juventudes Democráticas –quincena de agosto de 1962–, en Varsovia, donde participaron delegados de diversas corrientes ideológicas, religiosas, educativas y políticas de más de 100 países, al que concurrí como el único delegado peruano, hube de viajar a varios países. La tercera semana de agosto del 62 llegue invitado a Pekín, Éramos solamente siete latinoamericanos. Mi inquietud era conocer de fuente directa las contradicciones que comenzaron a evidenciarse en Varsovia entre la URSS y la República Popular China, pero no tenía la idea de conocer al Presidente Mao.

Estando en Shanghái se nos pidió retornar de inmediato a Pekín. Quedamos sorprendidos. Todo era un misterio. Al llegar a Pekín nos condujeron a un local con una rígida custodia militar. Nos ubicaron en un Salón, al parecer una biblioteca. Eran las 15 horas. De pronto por la puerta apareció Mao Tse-Tung con varias personas. Esto terminó por conmover a los visitantes: nada menos que el libertador del pueblo chino en persona a quien los capitalistas de Occidente abominaban y los pueblos del mundo admiraban. Era sencillo y hasta humilde; fue a saludar a cada uno de los siete al tiempo que les invitaba a tomar asiento. Expresó su bienvenida a los jóvenes del nuevo continente. Nadie se movía y escuchaban atentamente al Presidente Mao. Habló hasta pasadas las seis de la tarde sobre la historia de la lucha por la liberación del pueblo chino; sobre la Gran Marcha, sobre la guerra provocada por los japoneses, respecto al ejército del Kuomintang hasta la proclamación de la República Popular China el primero de octubre de 1949 y de los problemas que luego sobrevinieron.

Fue claro, didáctico y transparente. Al terminar su exposición conversó con sus visitantes sobre América Latina. Tenía algunos apuntes y evidenció que conocía la realidad del nuevo continente y las vicisitudes de sus pueblos y finalmente intercambió ideas con cada visitante. Me atreví a consultarle sobre las diferencias que se habían evidenciado en Varsovia respecto a las posiciones soviética y china. El Presidente Mao explicó detenidamente la posición de su gobierno y su Partido. Ya era pasada las siete de la noche y el Presidente con una humildad sorprendente pidió que le permitieran tener un recuerdo de esa visita e invitó a todos para una fotografía. Estaban además presentes el Mariscal Chen Yi y Hu Yaubang, primer secretario de la Liga de la Juventud Comunista China, y otros dirigentes juveniles chinos.

Terminada la reunión todos, como volviendo de su sorpresa, comentaron el hecho, que resultó sin precedentes en la vida de cada uno y sería un recuerdo imperecedero. Fue la primera vez que fui recibido por el Presidente Mao. Yo tenía sólo 25 años.

Por: Roberto Rendón Vásquez





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