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El salario del miedo en la Corte Suprema

Este título recuerda la película en la que unos transportistas cobraban por trasladar de un lugar otro TNT,  por un campo minado corriendo el riesgo al realizar este trabajo, esto se parece a lo que está ocurriendo en algunas Salas Penales de la Corte Suprema del país.

Ocurre que por casualidad sube un recurso de nulidad de un delito por violación, condenando a su presunto autor a cadena perpetua. Resulta que siguiendo su trámite, el expediente se eleva a una Fiscalía Suprema en lo Penal para que previamente dictamine; por desgracia, cae en manos de un fiscal, cuestionado por el caso de “Los Cuellos Blancos” y sin mayor análisis probatorio, opina no haber nulidad, citando, fuera de contexto, porque afirma que vale la declaración de la agraviada, así  ésta no haya sido controlada por lo jurisdiccional y si de ella se puede  inferir otros indicios cognitivos, conserva su valor probatorio.

Tratándose de un delito continuado complejo, que según la denuncia se da entre los 4 a los 11 años, en la que se habla de tocamiento y de una  violación consumada entre los 5 a los 7 años, para la sentencia materia de recurso de nulidad basta que se pruebe un solo acto, un resultado objetivo, para configurarse el delito de violación consumado, el mismo que aparece en el certificado médico legal que se realizó cuando tenía 14 años, empleando el método de muestreo, que no necesitaba probarse.

Todos los actos ocurridos en ese lapso de tiempo para que se supla esta falta de prueba de los demás actos simples, pero dichos actos de prueba no se han dado en ese lapso de tiempo imputado como hecho fáctico, sino a los 11 y a los 14 años. Entonces, ¿cómo se llega a esa conclusión aplicando el método probatorio del muestreo? Y como no hay prueba de ese hecho se recurre a unos informes sicológicos en la etapa preliminar, para justificar una condena de cadena perpetua, afirmando  que los cortes que se hizo en los antebrazos la menor cuando tenía 14 años que originaron esta investigación, tiene su origen en un abuso sexual sufrido durante su infancia por parte de un miembro de su familia.

¿Cómo se va a probar un hecho en forma retroactiva? ¿Cuál es la relación causal entre dichos cortes y el delito denunciado? ¿Puede  probarse un trauma emocional sin probar el hecho base que es una violación?

Más bien lo que prueban esos cortes son los problemas familiares, pero que no tienen ninguna relación con un hecho traumático de violación que vivió  en su infancia, como quieren hacer aparecer en la mencionada sentencia.

Esta alucinante sentencia se quiere convalidar en la Corte Suprema, sin debatir las incoherencias e inconsistencias lógicas de las que esta sentencia adolece, no porque no las quieran ver, sino porque no les conviene  exponerse a lo mediático y para protegerse frente a la crítica sin ningún escrúpulo, pretender confirmar esta sentencia que debe ser declarada nula y el acusado absuelto por falta de pruebas.

Julio Enrique Biaggi Gómez, Juez de la Corte Superior de Lima



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