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La pesca del día

En los últimos meses hemos recibido documentados análisis de especialistas sobre la desaceleración de nuestra economía. Para muchos, son los caviares enquistados en el Estado los responsables de la crisis. Otros estudiosos piensan que los neoliberales nos llevan en caída libre. Desde ambas vertientes se señala que los contrarios no saben enfrentar la coyuntura global.

Sin embargo, el freno que padecen los principales sectores productivos no tiene tan ilustres mentores, ya que en las reparticiones del Estado no se actúa en función de una ideología -entendida como un sistema de ideas fundamentales que definen un modo de pensamiento político, religioso, cultural o económico-. Nuestra burocracia dorada, en general, es más prosaica. Muchas veces, a pesar de la buena intención de un presidente o ministro, hay empleados públicos a los que los peruanos les pagamos altas remuneraciones, que son incompetentes y detienen el crecimiento de nuestra economía. Así de simple. Ni Karl Marx ni Von Mises deberían recibir nuestros reproches.

El sector pesquero para consumo humano lo sufre todos los días. La Sunat, insensible e insensata, ha optado por asfixiar a los productores, entre otras formas presentando observaciones por concepto de crédito fiscal de adquisiciones y compras de las materias primas. No solo se afectan los flujos financieros, sino que se genera inestabilidad y desconfianza entre quienes apuestan por esta actividad. Ésta de por sí ya cuenta con suficiente incertidumbre por la variabilidad climática como para que el Estado, que debería promoverla, la haga nadar con bloques de cemento en las espaldas.

El Comité de Pesca y Acuicultura de la SNI ha denunciado que la Dirección de Seguimiento, Fiscalización y Sanciones de Produce se ha convertido en una Gestapo versión chicha que pareciera tener por consigna cerrar plantas legales para que se pierdan miles de empleos. El gremio expresó que esta Dirección realiza operativos sin seguir un protocolo y que sus agentes irrumpen en las plantas de manera prepotente y caótica los 365 días del año con cámaras, toman fotos y filman lo que se les ocurre atentando contra la seguridad y el secreto industrial. ¿Esto forma parte del ideario caviar o del pensamiento de la Escuela Austríaca? No señores, es pura incapacidad y desorden. En tanto, las plantas ilegales operan sin que nadie incomode a sus operadores.

Caviares y neoliberales quisieran que las decenas de contenedores de calamar que colman los almacenes de Paita en los que se pagan miles de dólares, puedan ser exportados. Pero es imposible porque Sanipes no informó adecuadamente a las autoridades chinas sobre el nombre científico de este cefalópodo. Grave daño para pescadores y productores a los que esperan semanas de suplicio. ¿Hay algún ideólogo que digite esta torpeza? No, son solo funcionarios ineptos que dirigen diferentes dependencias estatales, y que probablemente no hayan leído ni la primera página de “El Capital” o de “La acción humana”.

Urge, por tanto, cirugía profunda para extirpar el cáncer de la incapacidad, desidia e indiferencia que ha llenado de tumores metastásicos al Estado; cuyos gastos pagamos todos los peruanos.

Alfonso Miranda Eyzaguirre, exviceministro de Pesquería





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