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NO DEBERÍA EXISTIR UN MINISTERIO DE CULTURA

POR: PLINIO ESQUINARILA

Al fin una científica en el Gabinete, Sonia Guillén, asociada a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos por sus investigaciones en bioantropología y antropología física. Pero una golondrina no hace verano. Guillén debería ser ministra de Educación, y Cultura ser solo una dirección en este portafolio.

Me disculparán mis amigos apristas, pero fue Alan García el creador de esa burocracia, en muchos casos inútil, hasta con “ganapanes”, llamada “ministerio de Cultura”.

En el Perú, en los últimos años, hemos asistido a un culturalismo y multiculturalismo dañino, lindante con la erosión de la nacionalidad o de la identidad nacional, palabras estas tan manoseadas por la intelectualidad de izquierdas.

Hemos asistido a la politización de todo, incluido de la cultura, donde hasta los museos -como el de la Memoria (LUM)- no unen sino desunen y crean nuevos conflictos que nos acercan a las fuentes raigales de un pasado reciente de sangre y terrorismo.

Tenía razón el historiador argentino Luis Salcedo Okuma cuando afirmaba hace años que la palabra “museo” genera expectativas y suspicacias. Erigir un museo es hacer física una forma de recordar. La pregunta que surge es “¿cuál(es) memoria(s) dictaminará(n) la línea del museo?”.

“Sin embargo detrás de esa justa reivindicación de memoria se esconde un uso político innegable. Los museos, espacios donde la memoria se hace visible, muy visible, son esencialmente políticos. Es pues lo más correcto que sean plurales y democráticos, aunque a veces las posiciones de memoria sean irreconciliables”. (Blog La Bitácora de Hobsbawm).

Tenía razón. Además, hemos sido testigos de un despliegue colosal para imponernos, por ejemplo, la “verdad” de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y su “memoria popular”, campaña que no se circunscribe al mundo cultural de antropólogos tipo Kimberly Theidon, sino hasta de la educación cotidiana y el séptimo arte, como lo hemos visto en el filme “La teta asustada”. (https://www.voltairenet.org/article159495.html).

Por esas y muchas otras razones, este cronista está de acuerdo con el arquitecto y escritor Oscar Tusquets quien en reciente entrevista en El Mundo de España ha sido enfático: “No debería existir un Ministerio de Cultura”. ¿Y por qué? Porque para su visión liberal cuanto menos Estado haya, es mejor. Y no debería existir porque “cuando el Estado premia o protege un tipo de cultura, está ejerciendo un tipo de censura”.
Genial este Tusquets.

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