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¡Qué bonito juega Perú!

  • Fecha Sábado 3 de Agosto del 2019
  • Fecha 6:11 am

Por Alfonso Miranda Eyzaguirre (*)

La expresión ¡Qué bonito juega Perú! nos recuerda esa antigua tradición de nuestro fútbol caracterizado por jugadores talentosos, que emocionan a las tribunas con series de toques en corto, paredespases milimétricos, tacos y regates. Sotil, Challe, Mifflin, Cueto, Cubillas y Perico León, liderados por el Capitán de América, Héctor Chumpitaz, son referentes de esta práctica que, además de encender a los hinchas, llevó exitosamente al país a tres Mundiales y al título de la Copa América. Pasaron 36 años para que una nueva generación, dirigida por Ricardo Gareca, conjugara esta esencia con los fundamentos del fútbol moderno: volvimos a jugar bonito, pero con disciplina y táctica y el Perú volvió a la máxima cita de este deporte. Este juego vistoso ha funcionado cada vez que los peruanos se han propuesto trabajar en equipo, concertadamente y pensando en resultados positivos para nuestro país.

Quien escribe esta columna acaba de ser elegido presidente de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT). Esta honrosa distinción es un reconocimiento a una milenaria condición pesquera de nuestro país, a la vocación de nuestros pescadores e industriales y, fundamentalmente, a un trabajo concertado de sucesivas delegaciones peruanas conformadas por el Estado y el sector privado, que asisten a las reuniones de esta entidad en las que hemos dado muestras de unidad, coherencia, solvencia técnica; así como al desarrollo sostenible de una industria atunera en el país.

Sin embargo, los retos que enfrenta nuestra industria no son pocos. Esperamos que se pueda recibir unas 50 mil toneladas de túnidos durante 2019 que nos permitan atender al mercado interno con cuatro millones de cajas de conservas de calidad y buenos precios, así como emitir exportaciones por 50 millones de dólares. En 2022 podríamos duplicar el consumo interno de conservas y llegar al mercado mundial exportando atún por 100 millones de dólares. La generación de empleo descentralizado y la contribución a la seguridad alimentaria serán notables y para conseguir estas metas, ya se han realizado las inversiones necesarias  en los activos productivos.

Sabemos lo que hay que hacer y todo es factible en el cortísimo plazo. El gobierno debe dar carácter permanente a la norma que obliga a los armadores extranjeros que extraen atún en nuestro mar a entregar el 30% de lo pescado en un plazo de un año. Debe permitírsele competitividad a la flota nacional quitando la excesiva carga tributaria del impuesto selectivo en la que no incurren los barcos de otros países. Sanipes tiene que dinamizar el tránsito de materia prima hacia las plantas y facilitar los embarques, evitando las actuales dilaciones. El Estado debe controlar sin perseguir, fiscalizar sin hostilizar.

Ese juego armonioso entre el Estado Peruano, las empresas y trabajadores, así como su inmensa cadena productiva, nos llevarán a las grandes ligas de la competencia pesquera en el mercado global. Tenemos un mar bendito, hombres de mar y  tierra que han alcanzado los mejores niveles de productividad. Esperamos que el Estado sepa actuar en equipo, no haga jugadas improductivas, ni lleve el balón hacia atrás. Jugando disciplinadamente, con alegría y escuchando a los demás, podremos decir una vez más ¡Qué bonito juega Perú!

(*) Ex viceministro de Pesquería.





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